la-pluma-y-la-espumaAhora que ya andamos con cierta confianza mutua os voy a contar una cosita que me ocurrió y que, bollera arriba, bollera abajo, solo conocemos las protagonistas y unas 23.048 más (ya sabéis, las del chat. Debo mirarme esto de andar por ahí contándoles mis cosas a desconocidas, de verdad).

Veréis, yo hago senderismo (ea, unas hacen macramé, otras dejan charcos en los bancos, yo ando por el monte). Pero eso no es lo peor, no. Lo peor es que hago senderismo con una manada de bolleras. Sí, lo sé. Espantoso. Porque es que no solo somos bolleras, sino más burras que Platero y, además, con el agravante de cervecerismo.

¿Os imagináis el panorama? Ochocientas bolleras saliendo en masa a la montaña, cargadas con una tonelada de cervezas [sí, hijas, sí, somos ochocientas. O-CHO-CIEN-TAS. ¿Sabéis eso de que el bollerismo es algo así como muy endogámico? ¿Muy de “Hostia, con esta has estado liada tú también”? Pues esto es lo mismo, pero con mochila y bastones. No creáis, esto pasa más a menudo de lo que pensáis. Un día decides hacer un grupo para salir de ruta —el nuestro se llama “La bollera tira al monte”—, y vas y se lo cuentas a tu mejor amiga. Y esta a sus cinco mejores, y estas cinco a sus veinticinco y estas… Y así es cómo acabas con un grupo formado por ochocientas senderistas bolleras cerveceras (no sé qué nos pasa a las lesbianas con la cerveza, de verdad. Es como muy de cliché, ¿no?)].

Pero, a lo que iba. Que somos ochocientas, somos bolleras, bebemos cerveza y somos unas bestias de espanto. Porque, claro, ¿alguien se cree que ochocientas bolleras puedan pasar desapercibidas en la montaña? ¿Ochocientas lesbianas con una tonelada de cervezas? Ya os digo yo que no. Y, desgraciadamente, muchísimo menos para el Seprona. Porque sabed (qué vergüenza, madre) que estamos fichadas. Sí, fichadas (un día de estos nos incluyen en la sección de animales peligrosos, ya veréis). Y todo por culpa de la Hembra Alfa Nº 1 (a partir de ahora, HAN1). HAN1 es la líder de la manada (o sea, la más burra de todas) y como las del grupo somos algo así como muy gregarias (borregas, vamos), pues hacemos lo que ella manda. ¿Que le da la ventolera de, en mitad de la ruta, cambiar la que había prevista porque ella conoce un atajo que “lo vais a flipar” y acabamos todas despeñadas por una pedrera de la muerte, despellejadas, magulladas y mentando a sus ancestros? No pasa nada, porque es la líder del grupo. Y así todo. ¿Y cómo acaba un grupo de ocho centenares de bolleras fichadas por el Seprona? Pues fácilmente: porque somos un grupo de ocho centenares de bolleras dirigidas por una loca del coño. Literalmente. De verdad, os lo juro, HAN1 está como una puta cabra. Y así, aquel aciago día, aquí a la doña no se le ocurrió otra cosa que nos pusiéramos todas en bolas para celebrar que el Universo (ella siempre le da las gracias al Universo, por todo: que se cruza una ardilla, el Universo la ha puesto ahí; que le sale un muñequito de Hora de Aventuras en los cereales, ¡gracias, Universo!; que logra sacarse el támpax sin romperse el hilito, el puto Universo de las narices), pues que el Universo nos había regalado una luna llena preciosísima (y digo yo, qué Universo ni qué hostias. La luna estaba llena porque tocaba, no te jode). Pero, en fin, que como todas somos así de borreguiles, pues hala, venga, a ponerse todas en bolas, claro que sí (en fin, puede que también influyera que íbamos todas más cocidas que una langosta. Es que fue una ruta de seis horas, nocturna, y la nocturnidad da para mucha alevosía, y en principio habíamos quedado en que guardaríamos la cerveza para cuando acampáramos, pero, quiá, tú dile eso a una bollera, llevando la mochila llena de botes, y es como ponerle a un niño un caramelo en la mano y prohibirle que lo chupe. Y, en fin, yo no sé cómo HAN1 no se dio cuenta de que nos íbamos trincando la cerve por el camino, porque por muy discretas que quisiéramos ser, en fin, joder, ¡que éramos ochocientas tías haciendo tssst-chissst cada vez que abríamos un bote!). Total, la cuestión es que íbamos todas una chispita más “alegres” de lo que dicta la prudencia y pensamos: “¡Qué leches! ¡Pues en bolas, venga!”.

xorret

Señor, en qué momento se nos ocurrió.

Porque ese fue el instante que ha pasado a la historia como El Momento Pototo (The Moment Pototo, creo que sería en inglés. Y si no lo es, que os zurzan, anglófilas de las narices. Por cierto, en cualquiera de los dos idiomas debéis pronunciarlo con énfasis y voz cavernosa, porque no fue El Momento Pototo, sino El Momento Pototo. ¿Vale?).

Así que, imaginaos: un claro en el bosque, luna llena, ochocientas bolleras en pelota picada gritando “¡Gracias, Universo!” con los brazos y los pezones alzados y, de súbito, esos dos guardias del Seprona, tan majos ellos, tan confiados que, ¡hala!, de golpe y porrazo se encuentran cara a cara con ochocientas pepitillas bañadas por la refulgente luz de la hermana luna.

Yo os juro que jamás lo olvidaré (setecientas noventa y nueve bolleras en coño a tu alrededor, os digo yo que es algo muy, pero que muy difícil de olvidar). Pero, desde luego, quienes estoy absolutamente segura de que no lo harán jamás serán los pobrecitos guardias. De hecho, según tengo entendido, uno abandonó el servicio activo y el otro cuentan que anda de bosque en bosque intentando repetir la que, al parecer, fue la experiencia más alucinante de su vida (apreciación que comparto al 100 por cien, huelga decir).

Así que, si algún día os cuentan una leyenda que implica cierta noche de luna llena, ochocientas bolleras achispadas en cueros y dos pobrecitos guardias con un ataque de ansiedad y espasmos oculares, podréis creerla o no (porque tampoco os pido fe ciega en todo lo que os cuento), pero podría ser que en cierta profunda y oscura sima de la orografía del Levante español, ocultas en su fondo, aguarden el paso del tiempo ochocientas bragas de todos los estilos, tallas y colores. Y es que, como siempre, HAN1 tuvo una última y maravillosa idea: ofrendarle a la hermana Luna nuestra ropa interior.

Y, de verdad, no os podéis ni imaginar lo escocidito que se os queda el pototo tras una ruta de regreso de seis horas sin bragas (¡jodida HAN1 de las narices, proclamo!).

NOTA: por cuestiones obvias (si me pongo a dibujar ochocientos pototos, muero) en esta ocasión ilustraré esta columna con lo que todo el mundo conoce por aquí como La Cueva del Chocho o El Coño de la Giganta Verde (es real, lo juro. He estado allí).

NOTA 2: y, sí, tooodo el mundo se hace la foto de turno metiendo la mano. Como la Boca della veritá, pero en versión vaginal.


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  • Srta. Lawliet

    Ay, madre… Que a mí un día me da algo de tanto reírme XDDDDDDDDD Es que os veo, os veo y me meo. ¡Qué bueno todo!

    PD: Y no me extraña lo de la foto, yo lo he intentando atravesando la pantalla del pc cual niña de Poltergeist.

    PD: A mí no me gusta la cerveza -.- Me siento discriminada ahora y que no me renovarán el carnet de bollera.

    • M

      A mi tampoco me gusta la cerveza… D:

      • ¿¿¿¿¿Dónde, coño???!!! ¿Dónde carajo está aquí el iconito ese del Whatsapp de la cara aterrorizada???

        P.D.: vuelvo a presentar mi dimisión. No me fío de un sitio cuyas integrantes no beben cerveza.

        • Kariné

          A mi tampoco me gusta la cerveza.
          A ninguna nos renuevan el carnet. Jajajaja.

    • Deepah Mehta

      Me he descojonado tanto que no puedo parar de reírme JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Pero es que lo del poltergeist me ha rematao JAJAJAJAJAJA

      • Descojónate todo lo quieras, Deepah, pero dime una cosa: dime que tú sí bebes cerveza (aunque sea mentira)

    • Yo también lo veo. Cada noche. En mis pesadillas. Y también me meo. Pero de pura angustia.

      P.D.: “Ya están aquííí”. Es lo que se oye dentro de la cueva, saliendo de la mismísima rajita, cada vez que volvemos allí. Creo que está harta de nosotras, porque suena desesperada.

      P.D.: ¡AH! ¿Tú no gustar cerveza???? A ti dar carnet de bollera en tómbola, seguro (ja, si yo soy un bollera 1.0, me temo que tú te vas a negativo, Srta. Lawliet). ;O)

  • M

    “por muy discretas que quisiéramos ser, en fin, joder, ¡que éramos ochocientas tías haciendo tssst-chissst cada vez que abríamos un bote!” Me he tenido que reír en alto Clara Asunción XDDDDDDD ¡Pero muy en alto!

    Y yo estoy muy a favor de los rituales wiccanos, pero tu amiga debería plantearlos un poco mejor. Y mal por no hacer foto de la cara de esos pobres guardias, sería digno de verse XD

    La pregunta es… ¿Cómo os ficharon? Es decir, os hicieron ir hasta un cuartelillo, os tomaron los nombres ahí mismo…? ¡Que no nos acabas de contar la historia!

    • Alto y bien alto fue el chillido de HAN1 cuando vio que nos habíamos trincado toda la cerveza antes del ritual. Pero es que era de cajón: ninguna estábamos dispuestas a hacer algo así si no era en un estado cercano a la inconsciencia.

      Ah, pero es que SÍ EXISTEN ESAS FOTOS. Hay una que es muy forofa de eso de grabarlo todo y lleva siempre una de esas camaritas que se pueden fijar en el casco o en el manillar de una bici. Bien, pues esta la llevaba colgando del piercing del pezón (no preguntes). E hizo clic justo cuando los guardas estaban saliendo de la maleza. Justito antes de que a uno se le hinchara la vena de la frente a un tamaño inenarrable (e incompatible con unas condiciones óptimas de salud, todo hay que decirlo) y al otro se le pusiera un ojo pollo. Sublimes, te lo juro. PERO esas fotos, lo siento, son de uso privadísimo, solo accesible a miembras del grupo.

      Ah, no. Jamás contaré cómo nos ficharon. Lo que pasa en la montaña, se queda en la montaña (bueno, y en el chat de las 23.048. Y aquí. Pero no más lejos). Y, por supuesto, tampoco contaré aquella vez de la ceremonia para encontrar nuestro animal de poder y lo del peyote. Algún día, quizás (hum, creo que dependerá del volumen de cervezas al que sea invitada. Poder persuasivo de la cebada, le llaman).

  • Tatana

    jajaja q risas 😀

    Definitivamente me tengo q cambiar de grupo de montaña… en el mio ni hacen, ni pasan cosas asi… (ni llevan cerveza)

    • Pues,Tatana, nosotras…. ¡hasta nos las encontramos en las rutas!!! En una de nuestras salidas, cuando ya llevábamos así como un par de horas cabreando por ahí (del verbo “hacer el cabra”), cuál no sería nuestro asombro cuando allí, en mitad de la mismísima rambla, entre rocas, ¡había dos litronas intactas! Estaban un poco perjudicadas, ya habían perdido las etiquetas, pero el cristal y los tapones estaban intactos. Y, claro, imagínate:

      800 bolleras cerveceras+dos horas de ruta+calor de narices+¡¡¡2 litronas!!!= duelo a muerte en el OK Corral

      Yo casi pierdo un ojo, y más de una lleva extensiones en el pelo desde entonces. Pero lo mejor fue el lavado de estómago masivo en Urgencias (porque, claro, nos tiramos todas como lobas a por los litros, sin caer en la cuenta, fíjate tú, de que podría ser perjudicial para nuestra salud bebernos algo que vete tú a saber cómo había llegado allí y en qué estado se encontraba).

      Beber cerveza calentuja mientras peleo con uñas y dientes contra setecientas noventa y nueve bolleras desesperadas…. ¡Ay, qué anécdotas más bonitas me está dando el senderismo!

      P. D.: por cierto, nunca llegamos a saber qué coño hacían allí aquellas litronas, ni quién las había llevado (cargando con ellas en la mochila durante dos horas, ojo) ni la milagrosa circunstancia de que estuvieran intactas. No sé, tal vez el Universo….

  • Isa

    Jajajaja buenisimo!!!! Como me he reido… Gracias Universo!!!
    Ole esas OCHOCIENTAS BOLLERAS!!!

    Pd: HAN1 es mi idolo!!

    • ¿¿¿¿HAN1 tu ídolo??? No sabes lo que dices, Isa, de verdad. HAN1 es como un cruce entre Hannibal Lecter y La Casa de la Pradera. Nunca sabes por dónde te va a salir. Lo mismo te hace una guirnalda de flores para el pelo que te “invita” muy amablemente a que desciendas corriendo (o sea, TE OBLIGA). Y vas tú y lo haces. A toda hostia por el sendero. Y, claro, tropiezas. Y, ¿sabes que en la montaña hay muchas piedras? ¿Y lo que le pueden hacer a tu cuerpo cuando te restriegas contra ellas a velocidad de crucero? Yo ya he perdido la cuenta de cuántas veces he cambiado los dientes (y los pezones. Buf, no sé cómo me las apaño, pero siempre caigo de bruces).

      Yo te la regalo, de verdad. ¡Se regalan locas del coño, amigas!!!!

  • Ramphastilla

    Qué buena la historia y qué bueno el momento pototo! Yo estaba pensando en unirme a algún grupo de senderismo pero después de esto me lo voy a pensar detenidamente…

    Por cierto, me encanta que como aficiones cuente dejar charcos en los bancos : )

    • Oh, no, Ramphastilla, que no te desanime lo mío. Probablemente (y estadísticamente también) seamos una excepción. Es harto improbable que se den cita elementos como una loca del coño y la gratitud al Universo en cualquier otro grupo senderista. Inténtalo, de verdad. Es bonito, eso de despellejarse los pezones en las caídas. ;O)

  • Siale Benoit

    Yo…morí de la risa. Yo creo que la historia de por si ya es graciosa, pero es que Clara! tu forma de contar las cosas creo que es lo que más me causa gracia. Un agrado siempre leer tus columnas, porque sé con seguridad que me subirá el animo. ^.^ Saludos.

    • Gracias, Siale. Siempre es un placer también para mí que aparezcas por aquí y que te tomes un ratito para comentar. ;O)

      P.D.: ¿Tú sí bebes cerveza, no? Es que empiezo a preocuparme.

  • Chinchindreita

    Clara, eres de traca. Te superas columna tras columna. Como diría mi abuela: “TIENES LA GRACIA A ESPUERTAS”. Logras arrancarme la carcajada perpetua y las ganas de sumarme a ese nutrido grupo de senderistas bolleras cerveceras. Con mi pareja y conmigo ya seríamos 802, porque dice que ella también se apunta… es que la cerveza nos pierde.
    Un abrazo marvecero.

    • Gracias, Chinchindreita, se hace lo que se puede. Pero no entiendo por qué a todo el mundo le hace tanta gracia… ¡¡¡si a mí todavía me provoca terrores nocturnos recrear aquella salida!!! (y al guardia que abandonó el Cuerpo, por cierto. Estamos en el mismo grupo de psicoterapia. Qué pena, pobrecito. No tiene que ser nada sano que le estallen las córneas cada vez que rememora aquello).

      Y, a ver, toda bollera cervecera es bienvenida al grupo, pero aviso: la loca del coño hace pasar a todas las aspirantes por una prueba de idoneidad antes de admitirlas. No voy a decir aquí en qué consiste, pero un detalle: yo antes era rubia, de metro ochenta y melenaza hasta los tobillos. Mira que me lo dice a veces mi mujer: “Cariño, creo que no has vuelto a ser la misma desde que entraste en La bollera tira al monte”. Estoy por darle la razón.

      Otro de esos abrazos para ti (y tu pareja).

      • Chinchindreita

        Uy, uy, uy, que eso son palabras mayores, que reculo, que yo no renuncio así como así a mi larga melena dorada de “pequeño poni” y mucho menos a mi despampanante metro ochenta. Creo que mejor seguiré haciendo senderismo dando vueltas en torno a la piscina y las cervecitas me las tomaré en las cervecerías del barrio.

        PS: Oye, que si la loca esa de HAN1 se da de baja en el grupito, me avisas, ¿eh?

        • Dí que sí, Chin. El binomio piscina+cervecitas siempre ha dado muy buen juego, mejor que el de pezones+despellejamiento (¡dónde va a parar!).

          ¡Ay, qué más quisiera yo librarme de HAN1! Es que es la fundadora y se ha tomado el cargo muy a pecho. Tiene un objetivo muy claro en esta vida: está empeñada en que entremos en íntima comunión con la Naturaleza (y digo yo, bien íntima: cada vez que me pego un mamporro me siento de lo más cercana a la Madre Tierra, te lo aseguro).

          P.D.: este domingo tenemos salida. Y HAN1 se ha enterado de esta columna. Y en principio íbamos a hacer una vía verde, para relajarnos, pero ayer la cambió por la ruta conocida como El Sendero del Escalofriante Dolor y y el Infernal Sufrimiento, porque dice que “tiene unas vistas muy bonitas” (lo decía mientras no apartaba la mirada de mí. Glups Yo creo que se ha mosqueado, fíjate tú).

  • Attys

    jajjajajja
    Yo no sólo os fichaba, desde luego también os hubiera obligado a recoger las bragas y ya puestos, a limpiar el monte de residuos en general. Eso por escándalosas. E ir a desbrozarlo gratis ante de cada campaña de verano durante tres años, eso por tener el mal gusto de beber cerveza de lata en vez de cristal ( ya ya no me meto en ” a saber qué marca de cerveza será”, porque seguro que el castigo sería peor.

    Hola!
    Quiero aprovechar para decirte que me falta por leer “Elisa frente al mar” pero lo leeré pronto ya que me gusta como escribes, sobretodo los diálogos.
    “La perfección del silencio” me gustó pero el de Cate Maynes me gustó y me reí y… Ah! Y que me enamoré totalmente de Micaela . Aunque me hubiera gustado más que tuviera un andar encorvado en vez de felino (ya, ya sé que felino es más sensual) Pero coño, se apellida Hop!
    Es una tontería, pero cuando dijo su nombre completo, no pude evitar pensar en mi adorado marsupilami.” Huba Huba Hop!
    En fin… Enhorabuena por escribir y mi pésame a los animalitos nocturnos de los montes del Levante.

    Ah! Y dile a vuestra gurú que tengo una primicia de Cuarto Milenio: El día 12 asomará la luna llena otra vez, así que el 15 o así estará en su plenitud.
    A ver qué hacéis…

    • Ah, amiga Attys, tú es que no conoces a HAN1. ¿Creías que alguien así no sería una megasuperhíper defensora del medio ambiente? Pues LO ES.
      Punto 1: las braguitas eran comestibles. Nos obliga a ello en cada salida, en previsión de cosas como estas. Comestibles y biodegradables, añado. ¡Menudo banquete se darían las liebres ese día!!
      Punto 2: lo hacemos. HAN1 es una adicta a la limpieza montaraz. Dejamos el monte como los chorros del oro a nuestro paso, te lo aseguro (también se pasa un pelín con esto: yo estoy harta de pasarle el trapo a las plantas de tomillo. ¡Pero vete tú a quejarte y verás la que te monta!)
      Punto 3: son de lata por una cuestión de pura supervivencia gástrica: HAN1 nos obliga a tragarnos el envase (insisto: adicta a la limpieza montaraz). Dice que si las avestruces pueden, cómo no un puñado de aguerridas bolleras. Primero probamos con los botellines (porque SÍ, la cerveza en cristal, infinitamente mejor), pero los desgarros intestinales fueron tan masivos que elegimos lata (bien chafaditas y con un chorrito de aceite entran bastante bien). Y es cerveza artesanal, faltaría más. Hecha por la propia HAN1 (yo ya ha llegado a un punto en el que ni pregunto qué ingredientes lleva. Al fin y al cabo, de algo hay que morir, ¿no?)
      Punto 4: ¡¿tú estás loca?! ¡¡Ni de coña voy a darle esa información!! Todavía no nos hemos recuperado de la última salida (en Urgencias ya hasta nos tienen lastimita y todo. “¿Qué? ¿Otra salida con la loca del coño?”, nos preguntan, con expresión solidaria, cada vez que aparecemos por allí tras una ruta, hechas unos lamentables guiñapos)
      Punto 5: ah, pues muchas gracias. Encantada de tenerte como lectora (cuidadito con levantarle la chica a Cate…). Si “Elisa frente al mar” es el que te falta por leer, espero que te guste cuando lo hagas.

      ¡Un saludo!

      • Attys

        Uy! Como me gustó lo de los puntos, vayamos con ellos entonces:
        (Pongo por delante que no soy psicóloga, pero creo que no me hace falta para abriros los ojos).

        Punto 1: El hecho de que os obligue a comer las braguitas ya dice mucho y muy claro del nivel de sadismo de la líder y de vuestra sumisión para que tenga yo que explicarlo. (lo de tragaros las latas de cerveza en cambio, me parece muy bien, ya que es limpio y no veo connotaciones sexuales=guarras en ello).

        Punto 2: Con lo de las plantas de tomillo, veo que la psicopatía de vuestra líder no tiene límites, yo siempre digo que: “La naturaleza no necesita que le echemos una mano si no que se la quitemos de encima”.

        Punto 3: No te digo yo que no vayamos a morir, pero que le echa drogas a la poción esa que hace, seguro. Yo la haría analizar…

        Punto 4 (conclusión): Yo no es por meter cizaña ni nada, perooo HAN1 está pidiendo a gritos un golpe de estado.

        Punto 5 (consejo): dejad pasar unos días desde vuestra última excursión ( por aquello de que al organismo le de tiempo a expulsar lo que sea que le echa a la poción y así tener la mente despejada) Y escoged otra líder con la que deshaceros de ella monte abajo. Tú no te presentes, porque el hecho de que escribas sobre el monte en tu tiempo libre y luego la prota de uno de tus libros se relaje frente al mar, la prota de otro viva en un lugar llamado Océano y la última ya diga en el título que está frente al mar…No sé, pero creo que estás demasiado traumatizada…

        Pdt: No quiero levantarle la chica a Cate, con que me diera alguna alegría de vez en cuando y su agenda, me bastaba y me sobraba.

        Saludos!

  • De todo ello me quedo con lo más interesante: ¡¡el golpe de Estado a HAN1! Lo propondré….. ;O)

    P.D.: ah, sí, me has pillado. ¡No puedo vivir sin el mar, lo confieso!