Es absurdo la cantidad de bolleras que cocinan bien, os lo digo muy seriamente. Igual es que yo cocino fatal y todo me impresiona rápidamente, pero juro que casi todas las croquetas que conozco cocinan genial (sí, M, siento decirte que tú y yo somos la excepción). Como persona que quema incluso las palomitas resulta muy práctico y agradable.

Para que os hagáis una idea esto de usar sartenes y ollas para cocinar es desconocido para mí. El microondas y la comida preparada son el mejor invento del mundo y cada vez que entro en el comedor laboral podría llorar de la emoción al ver que NO TENGO QUE HACER LA COMIDA. (Podéis intuir que soy una persona que se emociona fácilmente.) 

Todos los días cuando llego al comedor

Mi novia es de esas que cocina maravillosamente. Esto parece la típica cosa que la gente dice de sus parejas, pero juro por Disney que es totalmente cierto (preguntadle a M, que mi novia estuvo todo un mes haciéndole tuppers).

Yo a veces digo en coña (no es coña del todo) que estoy con ella por la comida, como dice el dicho: “El amor se acaba, el hambre no”. Es maravilloso llegar a casa y que haya algo rico en la nevera o en la sartén (¡A VECES INCLUSO EN EL PLATO!), de hecho diría que nunca he comido tan bien como cuando empezamos a salir (¡cuando me quería me hacía lasañas de verduras!). 

A mí me encanta. A mi madre no tanto.

La pobre vive en una ambivalencia constante en la que está entre lo mucho que le gusta la comida que cocina mi novia y lo poco que le gusta que cocine mejor que ella. Lo peor es que MI MADRE ODIA COCINAR. No le gusta y nunca le ha gustado. Las historias que cuenta la gente de guisos que hacen sus madres y tartas complicadísimas a mí me parecen ciencia-ficción.

No es que cocine mal, ojo, que a mí me encanta como cocina y me encanta aún más que me haga comidas especiales cuando voy a casa. (El atún encebollado de mi madre es de morir por Dios.) La cosa es que mi novia cocina DE TODO. Comida italiana, mexicana, americana, francesa, postres, batidos… Yo siempre le digo que siempre tiene la opción de poner un restaurante y ella cree que lo digo en broma, pero lo digo totalmente en serio.

 

Mi madre lo odia.
Hay que decir que ella hace un esfuerzo y siempre compra cosas para que mi novia cocine: “he comprado para que haga una quiche”, “me han regalado calabaza y he pensado que igual quiere hacer un risotto”. Lo disfruta como la que más, pero siempre hay ese momento en la mesa en que mi padre y mi hermano alaban la comida de mi novia y mi madre se pone un poco celosona: “a mí nunca me decís esas cosas”, “así que a ella le decís lo buenísimo que está todo y a mí siempre a sacarme defectos”.

Digamos que hay un poco de conflicto familiar cuando es mi novia la que cocina. En vez de “mi madre cocina mejor que la tuya” en mi familia se monta el drama de “mi novia cocina mejor que mi madre”. Y a mi madre eso le revienta. (Y yo odio que a mi madre le reviente porque eso supone que me toca aguantarla.)

Reconozco que a veces veía este programa por esto. Me gustan las mujeres con carácter.

Así que podríamos decir que en el fondo odio que mi novia cocine mejor que mi madre.
(Aunque únicamente cuando estamos en casa de mis padres, cuando estamos en casa me parece lo mejor que me ha pasado en la vida.)

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