La vida no es fácil para Agnes. Es una adolescente inadaptada que vive en un pequeño pueblo sueco llamado Amal. Fucking Amal. Además, Agnes está enamorada de una de las chicas más populares del instituto, Elin, que ni siquiera sabe de su existencia. Y, por si fuera poco, por el instituto circulan rumores (ciertos) sobre su homosexualidad y la reacción de la gente no es la más deseable. Fuking prejuicios.

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La premisa de esta cinta sueca de 1998 parece básica, una historia sobre una adolescente marginada más. Sin embargo, cuando te sumerges en la película, te das cuenta de que detrás de eso hay mucho más. La historia de Agnes y Elin se usa como una excusa para reflejar un tema mayor: los prejuicios sociales hacia quien que es diferente, en este caso, en forma de homofobia. Fucking homofobia.

Estos prejuicios son omnipresentes en el microcosmos que Amal representa. Los compañeros del instituto los tienen, Elin los tiene cuando empieza a sentir algo más que compasión por Agnes, los padres de ésta los tienen cuando les llegan los rumores sobre su hija. Aquí nadie se libra.

Esta atmósfera de prejuicios, junto con una buena interpretación y dirección, que cuida cada detalle, cada gesto, cada palabra, cada mirada… hace que empatices con Agnes. La película te hace sentir su soledad, su desesperación, su impotencia, su ilusión y desilusión; y te hace decir en más de una ocasión Fucking Amal.

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