¿Cuántas locuras hacemos por amor? ¿Cuántas veces pasamos la frontera de “lo que es bueno para mí” rumbo a “lo que a mí me convenga no me importa porque lo único que quiero es hacer lo que le haga feliz a ella”, y sin billete de vuelta? ¿Cuántas veces nos da todo igual y nos sacrificamos por quien queremos, aunque tengamos alergia a la palabra sacrificio y lo achaquemos todo al más romántico vocablo amor? La joven Joey (Lola Kirke, de Mozart in the Jungle), de 19 años, está dispuesta a hacer todo lo que le haga feliz a Rayna en AWOL, cinta que la cineasta Deb Shoval desarrolló como un cortometraje en enero de 2010.

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Han pasado casi 7 años desde esa primera toma de contacto de AWOL con la pantalla, y Breeda Wool vuelve a dar vida en esta reconversión a largometraje a Rayna, una mujer casada de 28 años y con dos niñas que quizá no ha podido vivir la juventud, o la vida en general, que le habría gustado, e intenta sacar esa espinita clavada con un romance con la recién graduada Joey mientras su marido recorre las carreteras con su trabajo de camionero .

Ya es demasiado tarde para Rayna para rehacer su vida, pero no lo es para Joey, con todo un futuro por delante: a pesar de no querer dejar su pueblecito natal de Pensilvania, en su fuero interno sueña con ir a la universidad, y las tentativas de su madre (interpretada por Dale Soules, Frieda, “chica de oro” en Orange Is the New Black) para que se aliste en el ejército parecen la forma más factible de pagar parte de los estudios universitarios. Y, dos por uno, también parece la manera más razonable de labrarse un futuro y ahorrar dinero para que Rayna pueda dejar a su marido y la joven pueda empezar una nueva vida con ella y sus dos hijas.

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El título de la cinta es una sutil y a la vez obvia declaración de intenciones: AWOL (absent without official leave) se podría traducir como ausente sin permiso o, simple y llanamente, deserción. Tras unos meses en el ejército, Joey regresa a casa por Navidad, como el turrón, y vuelve a encontrarse con Rayna, y esos planes de futuro se precipitan y el mañana pasa a ser un hoy y ahora. Un hoy y ahora que Joey acepta con toda la ilusión del mundo hasta que la palabra “amor” le explote en la cara.

AWOL, un retrato con pulso de la comunidad rural americana, de las ilusiones y desilusiones, de todo aquello que estamos dispuestas a hacer sin pensar en las consecuencias, compite en la Sección Oficial de la 21 edición del LesGaiCineMad, y, para aquellas que estéis por Madrid, todavía podéis ver el último pase de la cinta en este festival el 3 de noviembre en la Sala Berlanga.

 


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