La noticia bochornosa, vergonzosa, propia de gente indeseable, y otros muchos más adjetivos calificativos de hoy es que la organización ultra Hazte Oir, en su cruzada por llamar la atención y tener algún tipo de repercusión en su viaje temporal desde el siglo XIV (A.C.), ha puesto en marcha un autobús para hacer sentir como la mierda a los niños trans de las escuelas de Madrid. Con su mensaje “Que no te engañen: los niños tienen pene, las niñas tienen vulva”, hacen alarde de una falta de empatía y de sensibilidad impropias de cualquiera que quiera ser denominado ser humano, ya que el mensaje está destinado única y exclusivamente a estos menores que están pasando por un proceso difícil, haciéndoselo todavía más complicado, solamente por el placer de hacerlo. Afortunadamente mientras escribo estas líneas la alcaldesa de Madrid ha anunciado que está poniendo en marcha medidas para impedir su circulación, ya que transgrede las normas municipales sobre identidades de género.

¿Qué podemos hacer nosotras frente a este hatajo de acosadores y abusones de patio de colegio, sólo que con treinta años más y con mucho más dinero? Educar. Educar y leer, decirles a todas aquellas personas trans que tengamos cerca que no, no les pasa nada malo, y si no tenemos ninguna, hacer por tenerla mediante la colaboración con las diferentes asociaciones que trabajan diariamente porque este país sea algo más decente de lo que es, a pesar de que compartamos espacio vital con este tipo de gente. La asociación Chrysallis, dedicada precisamente a esto, tiene una guía con material didáctico para aprender y transmitir. Puedes encontrarla en este enlace, y recomendamos encarecidamente su lectura y difusión. También la Fundación Daniela tiene a vuestra disposición materiales y libros, y podéis colaborar con ella. Tenéis la información en su página web. Si conoces alguna otra, por favor informanos y la añadiremos.

Lo más efectivo frente a ellos es la información y la educación. Es lo que nos diferencia, lo que nos hace mejores, lo que nos hace decentes. Por favor, no dejemos que ganen, no dejemos que hagan sentir mal ni a una sola persona.

Desde Hay una lesbiana en mi sopa nos reservamos el derecho a eliminar cualquier comentario que no favorezca el debate, que incluya insultos hacia cualquiera o que, por otros motivos, contamine el ambiente de la web. Si el comportamiento persiste, se baneará al usuario correspondiente.