Cuando hace cuatro meses terminé mi artículo sobre Seis Hermanas en HULEMS diciendo que daría una oportunidad a Bambú de “arreglar lo averiado”, nunca pensé que, no solo no iban a arreglar lo averiado, sino que además iban a destrozar y a arrastrar por el fango una serie que empezó muy bien y que prometía mucho, pero que ha terminado siendo un despropósito de escandalosa magnitud. No recuerdo un maltrato como este a una serie de televisión, y por extensión a su audiencia, desde True Blood, otra serie que empezó muy bien y fue decayendo temporada a temporada, hasta su disparatado final.

Cierto es que no se puede ni debe comparar una serie diaria con una semanal, dado que el ritmo en las diarias es mucho más rápido y la entrada y salida de los actores puede provocar cambios en el guion. Pero tenemos el ejemplo de otras producciones diarias, como Amar en tiempos revueltos, donde sin tantos medios ni tanta calidad técnica como en Seis Hermanas se logró hacer una historia coherente, con tramas sólidas y sin incongruencias.

Seis Hermanas ha sido todo un ejemplo de lo que unos guionistas no deben hacer. Todo un ejemplo también de cómo destrozar una historia maravillosa en su base y dejar agonizar hasta morir una serie, sin ningún miramiento.

Tuve la suerte de pasar un día en el plató donde se rueda la serie y así pude conocer al equipo técnico de Bambú y a gran parte del elenco. El trabajo que hace toda esta gente es impecable. La dedicación, la ilusión con la que trabajan, las horas que echan… Los montadores haciendo virguerías para que los patéticos guiones cuadren de alguna manera… Los guiones, esos guiones que se han convertido en un culebrón de pésima calidad y que nos cuentan historias sin pies ni cabeza, llenas de absurdos olvidos y de acciones incoherentes.

He de decir que cuando dije que daba una oportunidad a Bambú me refería, evidentemente, a la muerte de Aurora. Y también he de decir que en eso no me han defraudado: no han convertido a Celia en heterosexual, ni la han casado con Velasco, ni han matado a la lesbiana por ser lesbiana. A estas alturas yo creo que ya todas sabéis que Aurora murió por otros motivos, no murió porque fuera lesbiana. Si la actriz tuvo que dejar la serie por motivos x, o si la productora mató Aurora por necesidades del guion, es algo que solo saben, precisamente, la productora y la actriz, y así debe ser.

La historia que ha venido después de Celia y Aurora ha sido vista por mucha gente como un fraude. Yo no veo la historia de Celia y Cata como un fraude, pero sí he visto como tal el desarrollo que le han dado. Como siempre, no lo han sabido hacer. El traer una Cata en plan mancha de mora para quitar la mancha de mora anterior me pareció una buena idea, algo lógico en una situación así, pero ha faltado tiempo de ellas juntas y han sobrado muchas tonterías que no venían a cuento. Es como si no supieran darle continuidad a las historias lésbicas, cuando son iguales que las historias heterosexuales. Y eso es lo que falla, son valientes mostrando historias de diversidad pero luego no son capaces de seguir adelante: tienen miedo. Una de las mejores escenas de amor lésbico lo tuvimos en Seis Hermanas, el primer encuentro amoroso entre Celia y Aurora en el Excélsior, y recordemos que justo poco después llegó aquella denuncia por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que pidió a TVE que adoptara las medidas oportunas para una correcta emisión y adecuación de la calificación por edades de los contenidos de la serie… Blanco y en botella…

Digo que son valientes porque en ese sentido Seis Hermanas no me ha defraudado, aunque sí me preocupa que una productora que ya ha tenido personajes LGTB en series anteriores no sepa muy bien cómo manejar la situación. Pasó en Velvet con el personaje de Asier Etxeandía, donde solo nos dieron un beso robado y de lo más soso cuando la parejita protagonista y demás secundarios heterosexuales practicaban sexo sin parar. Veremos qué pasa en Las chicas del cable, la nueva producción de Bambú que se estrena próximamente y que ya han anunciado que cuenta con un personaje lésbico. Empezamos mal cuando la propia productora de la serie, Gema R. Neira ha dicho  que “Su personaje explora un universo distinto, el de una mujer que descubre el amor desde distintos prismas, el amor profundo, el poder amar a una persona y no a un hombre o a una mujer”, refiriéndose al personaje homosexual o bisexual que interpreta Ana Fernández. Veremos si esta vez son valientes hasta el final.

@LaOvejaRosa

www.laovejarosa.es


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