Cuando publiqué Nico, por favor había dos preguntas que lectores y lectoras me hacían siempre. La primera era si la novela era autobiográfica. La segunda era, más allá de mi pseudónimo, cuál era mi cuenta de twitter personal.

A la primera respondo que hasta cierto punto sí. Y ese punto es cuando los caminos de Nico y la chica del metro se separan al principio de la novela.

A la segunda respondo siempre lo mismo: la cuenta de @nicoporfavor es más personal que la “personal”.

El pasado 26 de abril celebramos el Día de la Visibilidad Lésbica y siempre que se acerca esa fecha se me pasa la misma idea por la cabeza: ¿Y si digo quién soy? Para desecharla al instante siguiente: ¿Acaso importa?

Ya lo he comentado en alguna ocasión, para mí el pseudónimo es como una capa en todas sus acepciones: me protege, separa dos realidades y me da superpoderes. Pero no niego la contradicción que implica ponérmela. Me invisibilizo premeditadamente para visibilizar mis historias. De otra manera, no me vería capaz de poder escribirlas.

Pregunté a algunas compañeras escritoras de historias lésbicas que también usan sobrenombres para sondear sus motivos, y son muy parecidos a los míos.

“Escribo con pseudónimo porque no quiero que la gente confunda mi perfil profesional con el de escritora. Quería que el de escritora tuviese un contenido claro y limpio, que no creara confusión a lXs LectorXs que me buscaran por internet, en mi blog o en las redes sociales”

Eley Grey

“Bueno, en mi caso no es tanto por escribir lésbica, sino por escribir erótica. Hoy en día mucha gente sigue pensando que escribir erótica equivale a tener una mente calenturienta 24/7, y suele haber más prejuicios de los que debería. Así que lo he intentado, pero por desgracia escribir erótica y firmar con mi nombre real no es compatible con mi trabajo”.

Thais Duthie

“En mi caso, no. Mi armario literario, responde más al hecho de ser un personaje el que crea las historias. Incluso, puede que Remendada esté más en el armario que yo. Habrá casos, en los que este hecho esté relacionado, por supuesto. Así es que, si me preguntas por una correlación, es factible que esta se de. Mientras existan el odio o el miedo, existirán los pseudónimos. Es solo un juego. El espejo dentro del espejo.”

Sara Remendada

Escritoras lésbicas con y sin pseudónimo caminamos de la mano y sabemos que el trayecto va a ser largo y duro. Si la literatura escrita por mujeres está poco valorada, ¡imaginad la lésbica! Si las mujeres todavía hoy usan pseudónimos o iniciales para publicar y que se las tomen en serio, ¡imaginad nosotras!

Aunque usar un sobrenombre no es necesariamente malo, comparto la idea de Remendada, mientras existan el odio o el miedo, existirán los pseudónimos.

No obstante, por un email que reciba de una lectora a la que mi novela le ha ayudado a aceptarse habrá merecido la pena.


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