Por cosas de la vida, ayer tarde terminé viendo la segunda temporada de Mozart in the jungle. Por si no la conocéis, esta es una serie de Amazon, disponible en su plataforma para todos aquellos que tengan Premium, que cuenta la historia de un brillante director de orquesta, Rodrigo de Souza (un Gael García Bernal en estado de gracia), y los componentes de dicha orquesta. Entre ellos nos encontramos con la actriz británica Saffron Burrows en el papel de Cynthia Taylor.

Cynthia es violonchelista, y en determinado punto se convertirá en algo así como la representante de la orquesta ante la dirección para negociar ciertos puntos del contrato. Verla interactuar con el resto de personajes es, directamente, delicioso. ¿Sabéis esas personas que siempre saben dónde tienen que estar? Pues así es ella. Directa cuando se trata de defender sus intereses y los de sus compañeros, apasionada con el violonchelo, y, definitivamente, directa cuando se trata de dormir con alguien.

Durante toda la serie van dejando pistas, en ocasiones nada veladas, de que Cynthia es bisexual, y disfruta por igual de sus relaciones con hombres y con mujeres. Diferentes directores de orquesta, un famoso interprete de violonchelo, algunos compañeros de la orquesta, Carlotta Di Gozzi, directora… vamos viendo pinceladas de su vida sentimental, pero las dos relaciones que más tiempo ocupan en pantalla son con Thomas, interpretado por Malcom McDowell, y con Nina, a quien da vida Gretchen Moll. La relación entre las dos es visible en pantalla, es veraz, y, sobre todo, es guay. Se gustan desde que se ven, y acaban juntas porque es como tienen que acabar. Porque les apetece.

Yo no conozco a Saffron en la vida real (ojalá), pero en mi mente me la imagino exactamente igual que Cynthia, viviendo su vida como le da la gana para, simplemente ser feliz. Las declaraciones al respecto de su vida privada que ha ido haciendo a lo largo de los años casi no dejan lugar a dudas de que, efectivamente, Saffron no tiene tiempo para tonterías porque está mucho más ocupada en otros asuntos más plenos.

Hija de dos personas con una conciencia feminista, la vida profesional de Saffron como modelo comenzó cuando un fotógrafo la descubrió en Covent Garden. A partir de ahí encadenaría películas sin pena ni gloria hasta que, en 2000, encarnó a la villana de Deep Blue sea, lo que le daría cierta notoriedad en Estados Unidos, y animaría a los medios a saber más de su vida privada.

Cuando empecé a tener relaciones, no pensé en lo que se me estaba permitido sentir o no, o a quien podía amar o no, y consecuentemente he amado a hombres y mujeres increíbles. No salí del armario porque siempre seguí a mi corazón, y tuve la suerte de tener padres que no me impusieron ningún tipo de fanatismo o intolerancia.

Por aquel entonces la inglesa salía con Mike Figgis, pero en las entrevistas no tenía ningún problema en dejar claro que era bisexual, que en absoluto estaba confundida, y que en el pasado había salido con mujeres.

Si tuviera que hacer una generalización, diría que prefiero la compañía de mujeres. La gente sabe que ahora vivo con Mike Figgis, pero prefiero no hablar de ello. A cierto nivel, la privacidad es importante, pero en otro, no deseo negar ciertas cosas. Para una mujer, decir que juguetea con otra está muy de moda en estos días, pero a mi no me gusta esa moda. La vida no va de jugueteos, va de individuos. Te cruzas en tu vida con gente que encuentras muy interesante. No es frivolidad.

Tras romper con Figgis en 2002 , se la relacionó con Fiona Shaw, con quien compartía tablas en el escenario. Burrows jamás confirmó ni desmintió dicha relación, y las pocas declaraciones que hizo en la época al respecto dejan entrever no lo que algunos tachan como falta de valentía, sino más bien un respeto inmenso por el eterno silencio de Shaw en lo que a su vida privada respecta, y por lo que ambas pudieran compartir. Algo que la negación, desde luego, no hubiera conseguido.

Tras compartir un tiempo de su vida con el actor también bisexual Alan Cumming, hubo una época en la que, mientras se convertía en habitual de las series en papeles no tan grandes como para ser protagonista ni tan pequeños como para pasar sin pena ni gloria, su vida sentimental, una vez más, se fundía a negro para el público. Pero con ocasión de la presentación de Mozart in the jungle, Burrows contaba que llevaba seis años largos con otra mujer, la guionista del show de Ellen DeGeneres Alison Balian, y que además se habían casado en el más absoluto secreto. Incluso para su madre. La pareja ahora tiene dos hijos.

Cuando los referentes escasean, siempre se teme que cualquiera se convierta, por imposición, en uno. Y creo que ese es uno de los muros que muchas artistas y personas populares, de nuestro país y de otros, no quieren saltar, porque creen que salir del armario equivaldría a saltar a una palestra, la de ser el ejemplo a seguir, que no les interesa lo más mínimo. Y me parece respetable. Pero eso se solucionaría, simplemente, viviendo sus vidas con naturalidad, exactamente igual que Saffron. Si todo el mundo lo hiciera, no harían falta grandes discursos.

La gente no tendría que hacer grandes discursos, y sus vidas deberían ser tan privadas como quisieran que fuera. Pero creo que si alguien se siente restringido por no hacer un discurso, debería sentirse libre de hacerlo. Yo elegí hablar porque no quiero mentir por omisión, y porque quiero ser muy directa en mi vida. No quiero dudar y sentirme mal por algo que no he dicho. Además, me siento muy orgullosa de mi familia y de quienes son.

 

 

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