¿Qué está pasando en Pequeñas Mentirosas? ¿Qué está pasando? Por favor, POR FAVOR, os imploro que alguien me explique cómo hemos llegado a toda esta locura. Porque sí, esto está siendo una lo-cu-ra. Una locura hasta para los baremos y estándares de Rosewood, que no es que estén bajos, precisamente. Si creíais que se les había ido la pinza hace tres temporadas, no os equivocáis, pero tampoco sois conscientes de lo que os estáis perdiendo. Esta temporada está siendo como un accidente, no quieres mirar, pero tampoco puedes evitarlo.

Cuando empezamos esta última tanda de episodios, ya veníamos con el nivel altito. Altito en plan descubrir que la madre de Alison tiene una gemela idéntica y perversa, Mary Drake. Como Mary Drake es malvada y oculta oscuros secretos, es morena, lleva ropa oscura y smokey eyes, y frunce el ceño y mira intensamente 24/7. Esta señora es además la madre de Cece (a.k.a. A), quien, por cierto, estuvo liada (¿o sólo tontearon?) con Jason, su hermanastro (?), a sabiendas de su parentesco (????), y… de Spencer, porque why not. Que vamos a ver, ¿cómo ha sido esto? ¿El padre de Spencer estuvo con Jessica y también con esta señora que es exactamente igual que ella? ¿Se confundió una noche de novia o es que tiene alguna tarita?

Luego teníamos lo de Ezra. El Ezra que se va a casar con Aria a la vez que tiene la picha un lío porque su novia desaparecida ya no lo está tanto. ¿Cómo desapareció la novia de Ezra? Lo típico, vamos. Se fueron juntos a construir casa a Sudamérica y fue secuestrada por unos guerrilleros revolucionarios. No comments.

Pues bien, a pesar de todo esto, el capítulo de ayer ha conseguido dejarme estupefacta. Os lo juro por Spencer Hastings, me he quedado boquiabierta y ojiplática. Hagamos memoria. Alison está embarazada de su manipulador y, ahora, muerto y enterrado por las mentirosas en medio del bosque, Elliott. Hasta aquí todo bien y todo correcto. Pero no, la cosa no podía quedarse ahí porque esto es Rosewood y así no funciona el asunto. El padre de la criatura es Elliott, sí, sí, eso sí. Pero la madre no es Alison, no, no. ¿Y quién es? Emily. BAM. ¿Cómo os quedáis? Pues muertas, claro, como yo. Resulta que el chaval inseminó a Alison mientras la tenía en aquel hospitalucho con los óvulos que Emily donó para pagarse la universidad.

Yo ya no sé si quiero que vuelvan a hacer cosas normales en Pequeñas mentirosas o que ya manden todo a tomar por saco y sigan con esta espiral ascendente de absurdismo para ver hasta dónde son capaces de llegar. Me imagino la sala de escritores haciendo apuestas a ver a quién se le ocurre la idea más loca y en plan “no te atreves a meter eso en un capítulo” y otro le contesta “¿a qué sí?” y así con todo.


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