Ayer por la mañana, en el marco de la rueda de prensa de la presentación del World Pride, que comienza pasado mañana, se anunció quién daría el Pregón en Madrid este año. En 2016 la polémica estuvo muy presente, ya que tras el anuncio de que lo daría el jurado de Masterchef, compuesto por tres personas heterosexuales y sin ninguna vinculación con el colectivo LGBT, la organización, que es una empresa privada, procedió a anularlo. Para curarse en salud, suponemos, este año han optado por un pregón coral, compuesto por muchos rostros conocidos. Eso sí, sin lesbianas ni bisexuales.

Pepón Nieto, Javier Calvo, Boris Izaguirre, Alejandro Amenábar o Javier Ambrossi serán los encargados de inaugurar este World Pride de Madrid, en el que los ojos de todo el mundo estarán puestos sobre la capital de España. Junto a ellos, e insisto: a falta de pocos días, estarán también “infinidad de rostros más”. ¿Mujeres? Dos: la actriz Cayetana Guillén Cuervo y la galerista y artista Topacio Fresh.  ¿Mujeres lesbianas o bisexuales? Cero.

¿Es problema de la organización, que ha primado el espectáculo sobre otros aspectos, o problema de la falta de visibilidad galopante de las mujeres lesbianas y bisexuales? Es decir, ¿no han llamado a ninguna porque no han querido, o porque no había ninguna que quisiera representarnos?

Bajo mi punto de vista, y esto es opinión mía personalísima, no puedo entender cómo se deja en manos de alguien no LGBT el momento más reivindicativo y menos lúdico de las fiestas. Con esto no quiero desmerecer en absoluto la labor de Cayetana Guillén Cuervo, que me consta que lleva décadas realizando una labor por la visibilidad y la aceptación, sin tocarle a ella nada, que ya quisieran otros a los que sí les afecta directamente. Pero el pregón no es una carroza. El momento del pregón es el único que la comunidad LGBT tiene a lo largo del año para reivindicar, para hacer política, para visibilizar los problemas que tenemos como colectivo, una serie de asuntos que por más empatía que despliegue una persona heterosexual, no comprenderá, porque no lo ha vivido ni lo vivirá.

¿Dónde están las lesbianas y bisexuales en el Pregón del WorldPride? ¿Por qué los hombres no tienen dificultades en encontrar a personas que les representen, que hablen por ellos, que verbalicen delante de cientos de personas la problemática que les envuelve, y nosotras nos tenemos que conformar con, desde el punto de vista femenino, dos personas de un grupo tan grande, y ninguna que se identifique como lesbiana o bisexual?

Tenemos mucho que hacer. Tenemos que saber dar el paso adelante y visibilizarnos a nosotras mismas, seamos famosas o anónimas, para que se nos vea, y para que se cuente con nosotras. No puede ser que en unas fiestas en las que se espera a tres millones de personas por las calles de Madrid dos letras de LGBT no tengan representación en uno de los momentos que dan sentido al resto de días. Porque sin Pregón, sin política, estas fiestas no tendrían sentido. Porque el Orgullo no es sólo fiesta: es reivindicación. Y eso no podemos olvidarlo.

 

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