Pequeñas mentirosas se terminó y yo estoy que no sé si llorar de tristeza o de felicidad. Voy a echar de menos las idas de olla semanales con giros argumentales cada cual más imposible que el anterior y donde la verosimilitud de las tramas ni estaba ni se la esperaba, pero por otro también es un alivio saber que ya está, que no podrán marear más la perdiz y seguir despeñándose cuesta abajo intentando sacarse un nuevo cliffhanger de la manga.

La serie que con cada capítulo ponía a prueba la fidelidad de la audiencia y su capacidad de aguante frente a la pantalla ante historias cada vez más surrealistas ha terminado con el que no podía ser un final más perfecto. Ha atado cabos y cerrado todas las tramas al más puro estilo Pequeñas Mentirosas, revelándose quien es A. D. y enfangando si cabe todavía más a los Hastings-Drake.

No nos olvidemos de que Mary Drake, la madre de Spencer y Alex, estaba en la cárcel por los crímenes por los que estaban siendo investigadas las mentirosas. La detective Tunner, después de haber estado ahí día sí y día también, incansablemente, a ver si conseguía averiguar la verdad de todo el follón del asesinato de Charlotte, dijo que vale, que se creía la milonga de Mary, que como el fiscal es un poco comodón y le gustan los casos fáciles, pasa de complicarle la vida al señor. Así que Mary a la cárcel y las mentirosas, libre de cargos.

Vayamos a lo que importa, ¿quién es A.D.? Alex Drake. ¿Quién es Alex Drake? La gemela perversa de acento británico de Spencer que estaba enfadada por todo lo que habían hecho a Charlotte y que quería suplantar a Spencer forever and ever y que, a su vez, estaba enamorada de quien una vez fue el prometido de su hermanastra y quien es el actual padre de los gemelos de Alison. Esto es Rosewood y cuando se hace algo se hace turbio y enrevesado, sino para qué molestarse. Y sí, hay un número sospechosamente elevado de gemelas perversas para ser un pueblo de cuatro gatos.

Al final terminan venciendo a la Spencer malvada y, después de tanto sufrimiento y agonía suyos, ponen fin al nuestro también y ponen punto y final. Todos terminan felices y comiendo perdices. Emison comprometidas, Spoby juntos y revueltos, Ezria dándose el sí quiero y Haleb ya casados, y Mona siendo la más jefa de todas encerrando a la malvada Spencer y a Mary en una casa de muñecas obligándolas a beber té.

Lo normal.

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