Llevábamos meses esperando la nueva serie de Netflix y por fin está aquí. Gypsy, protagonizada por Naomi Watts, lanzó su primera temporada completa el pasado viernes en la plataforma, y las voces a favor y en contra ya han hablado en los diferentes medios. He de decir que no he visto la temporada completa, me restan tres episodios, pero bueno, ahí van cinco cosas que me han gustado y una que no.

A favor

Naomi Watts

La delicadeza hecha actriz. La interpretación de Naomi es contenida, medida, pero efectiva. De algún modo es capaz de transmitir la angustia y la deriva completamente perdida de su personaje, Jean/Diane, y precisamente gracias a ella no hemos abandonado la serie sin mirar atrás. Es la peor terapeuta de la historia, una esposa que no querríamos para nadie que nos cayera bien, y una amiga nefasta. Pero la espiral de destrucción de toda su vida que acompaña al proceso de conocer a Sidney atrae porque Naomi lo hace creíble. De otra manera estaríamos frente a una historia que nos daría absolutamente igual, y que dejaríamos al segundo episodio.

Dolly

La hija de Jean no es como las demás niñas. Al principio puede parecer que es un niño trans, no sólo por sus gustos sino por la identificación que poco a poco va mostrando con el género masculino, pero en un determinado momento su madre le pregunta si quiere ‘unirse al grupo de chicos’, y ella dice que no. Es feliz con sus cosas: con sus juguetes de Star Wars, con sus corbatas, con sus videojuegos, y también cortándose el pelo pese a que le han dicho que no lo haga. Ella está cómoda así. Y su comodida incomoda al resto de adultos, los desubica. Dolly es un gran personaje, una outsider dentro del panorama de retratos infantiles que podemos ver en la televisión.

La banda sonora

Desde la música de la cabecera, una versión, precisamente, de Gypsy, de Fleetwood Mac, hasta los títulos finales de la voz de Billy Fury, la banda sonora ayuda a crear una atmósfera intrigante a la vez que sofocante, y es parte fundamental de muchas escenas. Se me está ocurriendo, por ejemplo, una del séptimo episodio, en la que un vinilo juega un papel muy relevante. The xx, Cyndi Lauper… Lujo.

Es una serie eminentemente femenina

Gypsy tiene una protagonista femenina, una directora mujer, y un elenco que sigue esta misma estela. Y se nota. Esta misma historia, contada con un personaje principal hombre, y un director, sería completamente diferente. Porque nuestra propia experiencia influye a la hora de generar relatos, y normalmente estamos acostumbradas a ver historias de cómo nos ven los hombres, en vez de cómo nos vemos nosotras mismas. Jean baja a los infiernos, es una antiheroína capaz de desarmar completamente su vida por motivos que ni ella misma conoce, y eso, sumado a cómo está contado, hace de la serie algo interesante. Con esto no estoy diciendo que sea la mejor serie del mundo, tiene muchos fallos, pero es interesante ver la óptica que muestra.

Croqueteo in crescendo

A veces, cuando surge una parejita lésbica en alguna serie, lo hace como de la nada. ¡Pop!, te descuidas y se están enrollando. Aquí es justo al contrario: su evidente química y atracción se va cocinando poco a poco, dejándote siempre con las ganas de que algo más suceda esa noche. Su relación está basada en el poder, en vez quién de las dos puede dominar a la otra, y eso es, precisamente, lo que la va catapultando hacia delante. Mención aparte para Sophie Cookson, cuyas fans han crecido por miles desde el estreno de la serie.

En contra

Deriva, deriva, y más deriva

No seré yo una de esas espectadoras que necesitan tener un arco argumental super definido en una serie, un procedimental en el que sé que los buenos van a ganar, y van a encontrar al asesino en 45 minutos. Pero eso es una cosa, y otra no entender, en absoluto, cómo va la movida. La protagonista, que por otra parte es imposible que te resulte simpática, va dando bandazos vitales sin ton ni son, y la serie sigue su ritmo. En ningún momento queda clara su motivación, ni la fuente de su obsesión, y eso hace que, al final, andemos tan perdidas como ella misma. Gypsy se deja ver, no es tan terrible como parece que la están pintando los críticos, pero desde luego carece de una estructura que la haga más atractiva. ¿Es una serie fallida? No diría yo tanto, pero quizá es una oportunidad un poco desaprovechada.

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