Del Martin Phyllis Lion, Hay una lesbiana en mi sopa

Vamos a hacer un viaje en el tiempo. Cerrad los ojos, respirad profundamente… Y, voilà, estamos en los Estados Unidos de la década de los cincuenta. El país vive una ola renovadora, tras la Segunda Guerra Mundial, como no había conocido antes. La máquina económica funciona perfectamente engrasada, y los primeros movimientos sociales que luchan por los derechos de las minorías comienzan a surgir, incluídos los LGBT. Todavía identificarse como mujer lesbiana era un atrevimiento, muy pocas mujeres estaban fuera del armario. Pero, aun así, las mujeres homosexuales hacían grandes esfuerzos por encontrarse una a otras.

Una opción, aunque muy arriesgada, era acudir a bares de ambiente, que tenían que ser clandestinos, ya que eran ilegales. La policía hacía frecuentes redadas, acosando a clientas y propietarios. Del Martin y Phyllis Lyon estaban cansadas de esta situación, de no poder socializar con otras mujeres, y, sobre todo, de no poder salir a bailar con sus parejas sin sentirse observadas bien por mirones, bien por familiares que rechazaban su orientación sexual. Así, decidieron que era hora de actuar: Mientras no se organizaran como grupo, dificilmente iban a poder demandar más derechos sociales para las lesbianas.

Junto a otras cinco mujeres crearon un pequeño club social, Las hijas de Bilitis (The Daughters Of Bilitis, o DOB), llamado así por un personaje lésbico, contemporáneo de Safo, inventado por el escritor francés Pierre Louÿs. El club editaba una revista, La escalera, que ellas mismas repartían en mano a todas las lesbianas que conocían. El magazine no dejaba de ser cuatro folios fotocopiados y grapados a mano, pero cumplía su función: crear comunidad, esquivando los bares de ambiente y su acoso policial. La revista incluía poemas, relatos, y noticias de las reuniones de las Hijas de Bilitis. Conforme iban ganando seguidoras, el grupo se fue centrando más en dar apoyo a las mujeres que tenían miedo, por la circunstancia que fuera, de salir del armario.

Daughters Of Bilitis, Hay una lesbiana en mi sopa

La revista se editó hasta 1972, cuando desapareció a la vez que Las hijas de Bilitis, debido a las tensiones internas surgidas a la hora de apoyar las corrientes de feminismo y pro-igualdad gay de la época. La falta de acuerdo entre las cabezas visibles provocó su desintegración, pero perdura su legado. En palabras de Martin Meeker:

Las DOB lograron vincular a cientos de lesbianas en todo el país entre sí y reuniéndolas en una red de comunicación claramente moderna que fue mediada a través de la impresión y, en consecuencia, la imaginación en lugar de la vista, el oído, el olfato y el tacto.

En este video de Herstories puedes escuchar a Del Martin y Phyllis Lyon, quienes contrajeron matrimonio en 2008, hablar sobre las DOB y mostrar números de La escalera. Las dos mujeres son parte de la historia de la lucha por los derechos LGBT, derechos que sin ellas no habríamos conseguido.

2 Comentarios

  1. Ainsssssssssssssssssssss… cuantísimo les debemos a estas heroínas (porque hay que ser muy valiente pare ser una pionera) y que poquito se lo reconocemos 🙁
    A las que hoy disfrutamos de la relativa normalización de nuestra orientación sexual (sí, ya sé que queda mucho camino, pero anda que no hemos recorrido camino ya) se nos olvida muy facilmente lo mucho que hicieron estas mujeres y lo mucho que sufrieron. De hecho, a muchas, y muchos, se les ha olvidado tanto que ni siquiera se dignan en seguir luchando y ensanchar el camino para la gente más joven que vienen detrás, igual que ellas abrieron el camino para nosotras 🙁

    (Coñe, que trascendental me he puesto en un momento O_O )

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