Gh, Hay una lesbiana en mi sopaGran Hermano es el formato estrella de la telerrealidad. Lo que en un principio consistió en soltar a unas cuantas personas y, simplemente, observar qué hacían, ha ido mutando a soltar a unas cuantas personas, que los guionistas les digan qué hacer para que salgan del sofá, y horrorizarse con el nivel de algunos, que es para echarse a correr y no parar hasta llegar a Marte.

En la última edición, una de las concursantes es Laura, una mujer trans sevillana. No es la primera vez que una persona trans participa en el programa. ¿Entonces? ¿Qué ha cambiado en esta edición? Pues que estamos en 2017, y se supone que la sociedad ha avanzado. Que sí, que lo ha hecho, pero a lo mejor no es una cosa tan general como a veces pensamos. Dos compañeros de Laura han emprendido una cruzada personal para que ésta reconozca, como si tuviera que hacerlo, su identidad de género, y lo están haciendo a base de ser lo más grotesco y mierda que hemos visto en tv en bastante tiempo.

«Estamos hablando de transexualidad operada, que es una pasada, que son auténticas obras de arte»

«¿Laura has visto la película de la ‘La chica danesa’?»

«¿Laura, conoces en Sevilla a Ángela Ponce, que es transexual y es modelo? Se presentó a Miss España y me estuvo contando lo de su operación. ¡Eso tiene un trabajazo…!»

Puede pasar que estas dos personas sean tan miserables como son, tan irrespetuosas, poco empáticas, y morbosas. Pero lo que ya es inaceptable es la postura que está tomando la organización, que no le está dando ninguna importancia al asunto. No está tomando ninguna medida disciplinaria (como ya no hicieron con los comentarios racistas), ya que aducen que «no infringen ninguna de las normas de convivencia del concurso de Mediaset España». Traducción: la transfobia no es ningún problema, pese a que estas acciones podrían estar tipificadas como delito de odio, al buscarse lesionar la dignidad y humillar a una persona por cuestión de su identidad de género, como indica el artículo 510 del código penal. Lo que sí parece ser para la cadena es un gancho fenomenal para promocionar el programa.

Laura no tiene «un secreto». Laura lo que no tiene ninguna obligación de comentar con esta gente lo que no le apetezca comentar, sin más. Hacer espectáculo con la identidad de género de una persona es mezquino, morboso, y una vergüenza propia de otros tiempos. Unos mucho más oscuros.