Este sábado se celebró la cena anual de la Campaña por los derechos humanos, un evento que tradicionalmente reúne a un montón de personas que, con la excusa de ir a cenar, reúnen dinero para diferentes asociaciones y movimientos por los derechos LGBT. También se dan dos premios, el HRC’s National Equality Award, presentado por Shannon Woodward y que recayó sobre Katy Perry, y el Ally for Equality Award, que fue para America Ferrera de la mano de Lena Dunham. Pero de lo que todo el mundo habla no es de los premios, sino de las declaraciones que la cantante de Fireworks hizo en el escenario.

Besé a una chica y me gustó. Para hacer honor a la verdad, hice más que eso. ¿Cómo iba a conciliar eso con una chica que cantaba el evangelio? Lo que sí sabía es que yo era curiosa e, incluso entonces, sabía que la sexualidad no era blanco o negro como la presentaban

En ningún momento habló de si la otra chica llevaba pintalabios de cereza (o no). Sabíamos que Perry había estado intercambiando besos con una amiga de la infancia llamada Morgan, más que nada porque ella misma lo contó hace un tiempo, pero lo del «algo más» es nuevo. Su familia es extremadamente conservadora y religiosa, y siempre había crecido con la idea de que ser LGBT era esencialmente malo. Hasta que salió al mundo y se dio cuenta de que eran todo cuentos .

Esa gente no era para nada como la que me habían enseñado a tener miedo. Eran las personas más libres, fuertes, amables e inclusivas que había conocido. Estimulaban mi mente y mi corazón con alegría, y mientras tanto lo hacían bailando. Esa gente era magia, y era magia porque ellos estaban viviendo su verdad. Oh, Dios mío, ¡qué revelación!

Venir de un entorno determinado puede marcar el modo en que te comportas con el mundo, pero desde luego que no es un proceso irreversible. La gente aprende. La gente se moldea. La gente cambia de mentalidad cuando se da cuenta de que lo que le han enseñado es falso, y son sólo prejuicios. Ese es el mensaje que Katy Perry quiso dar en el escenario.

Espero que que estar aquí sea la evidencia real de que no importa de donde vengas, lo que importa es a donde vas, y el cambio real, la evolución real, y el cambio real de la percecpión puede suceder si abrimos nuestras mentes y ablandamos nuestros corazones

En 2008, Perry levantó polémicas con su canción I kissed a girl, polémicas que vinieron desde los sectores más conservadores por motivos obvios (¡Dos mujeres besándose! ¡Habrase visto!), pero también desde sectores LGBT, que la tacharon de superficial, y de presentar la orientación sexual como algo cambiante y que podía manejarse a voluntad. Ella, sin embargo, sigue creyendo que abrió un debate «necesario», el de la existencia de las mujeres bisexuales. Sea como fuere, desde entonces mucho ha cambiado ella, como artista y como ser humano, y también los tiempos. En estos nueve años la situación de los derechos LGBT en el mundo y, sobre todo, la visibilidad, ha dado pasos de gigante, y el trabajo de personas famosas como Katy Perry, que pese a haber besado a una chica no se considera (ni tiene porqué) parte de la comunidad LGBT, es fundamental en este aspecto.