Muchos textos se han escrito sobre la representación LGBT en los medios, muchos de ellos por ejemplo en esta misma web. Pero más allá de la divulgación, existe un trabajo académico de investigación, con muchísimo trabajo detrás, que se convierte en información de referencia, algo más allá del mero comentario. A los dos trabajos que, hasta el momento, encontrábamos en castellano, los de Andrea Momoitio y Beatriz González de Garay, sumamos el de Nuria Martínez, que en su Trabajo Final de Grado ha hecho un recorrido por toda la historia de la televisión española poniendo el foco en cómo se ha mostrado a las personas LGBT en la pequeña pantalla. El video es espectacular, y merece totalmente la pena, porque es historia viva.

Como bien apunta Nuria, hay varias fases en este retrato, coincidiendo con la evolución de la sociedad española. En un primer momento ser LGBT es motivo de vergüenza, algo rechazable, y de hecho rechazado. Choca muchísimo, incluso sabiendo que estás viendo un documental, el trato y las referencias que se hace de nosotros: desde el mero insulto al «no es posible que lo seas», pasando por las suspicacias y las insinuaciones veladas.

Pero conforme nos acercamos al presente, la visión va modificándose, y coincidiendo con la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, en 2005, los personajes viven su orientación sexual con naturalidad, y contraen matrimonio como muchos españoles hacían en la realidad. Un caso paradigmático de relación entre dos mujeres en la ficción es el de Maca y Esther, de Hospital central, por ser el primero que vivíamos en directo de manera real y viva, por coincidir con el debate en el que España estaba inmersa, por tratar temas como la maternidad, la bisexualidad, la aceptación por partes de familiares, pero también los mismos problemas a los que las parejas heterosexuales tenían que enfrentarse, tales como infidelidades o enfermedades.

Pero más allá de Maca y Esther, la ficción ha avanzado a cotas como las que podemos ver en Vis a vis o El ministerio del tiempo, donde los personajes LGBT forman parte del elenco de manera orgánica, sin ser su homosexualidad o bisexualidad su rasgo distintivo. Estos personajes disfrutan su sexualidad en la misma medida en que los harían otros, pero también tienen cabida en las tramas de ficción con otros aspectos de su personalidad. La diferencia con el principio de esta inclusión es abismal, y no hace sino confirmar una madurez de la sociedad, que se ve reflejada en los productos de consumo audiovisual.

¡Muchas gracias Nuria por hacernos llegar tu trabajo!