Salma, Hay una lesbiana en mi sopaLa actriz Salma Hayek se suma a la lista de mujeres a las que Harvey Weinstein acosó y de las que abusó, aprovechando su posición de poder sobre ellas, y con el silencio complaciente de buena parte de la industria de Hollywood. En un artículo publicado en The New York Times, la mexicana llama «Mi monstruo» al productor, y narra con una crudeza brutal lo que sintió durante el rodaje de Frida, donde Weinstein parecía obsesionado con que la actriz no era lo suficientemente sexy como para vender la cinta.

A mitad del rodaje, Harvey se presentó en el set y se quejó de la uniceja de Frida. Insistió en que nos deshiciéramos del cojeo y criticó mi actuación. Luego le pidió a todos en la sala que salieran, excepto yo. Me dijo que la única cosa que tenía a mi favor era mi atractivo sexual y que en esta película no tenía nada de eso. Entonces me dijo que la iba a clausurar porque nadie querría verme en el papel.

(…) Me ofreció una opción si quería continuar. Me dejaría terminar el filme si acordaba tener una escena de sexo con otra mujer. Y demandó que hubiera desnudo total y vista frontal del mismo.

Había estado pidiendo constantemente que se viera más piel, que hubiera más sexo. En una ocasión Julie Taymor logró que se contentara con un tango que terminaba en un beso en vez de la escena de un encuentro sexual que quería que grabáramos entre Tina Modotti, interpretada por Ashley Judd, y Frida.

(…) Pero esta vez me quedó claro que nunca me dejaría terminar la película sin cumplirle su fantasía, de algún modo u otro. No había cómo negociar.

Estaba en el set ese día que íbamos a grabar la escena que pensaba iba a salvar la película cuando, por primera y última vez en mi carrera, me derrumbé. Mi cuerpo empezó a temblar incontrolablemente, me quedé sin aliento y comencé a llorar y llorar sin poder detenerme como si estuviera vomitando lágrimas.

Cuando Harvey vio la película ya editada dijo que no era lo suficientemente buena como para un lanzamiento en cines y que la iba a enviar directo a video.

La actriz continúa su relato contando cómo la película fue todo un éxito de taquilla, y también de crítica, ya que se consideraba que era un buen biopic de una de las pintoras más importantes de la historia del arte. Pero esto no fue lo más grave que tuvo que soportar durante el tiempo que duró su contacto con el productor: según cuenta Hayek, Weinstein amenazó con matarla.

Sus tácticas de persuasión iban desde hablar dulcemente y prometer cosas hasta aquella vez que, en un ataque de ira, dijo las palabras más temibles: “Te voy a matar, no creas que no puedo”

Salma Hayek jamás volvió a ser protagonista de una película de Miramax. Como tampoco lo fue Ashley Judd, su compañera de reparto en Frida. 

Vía: The New York Times