El Comité Olímpico Internacional gracias a su nueva regulación dificultará, todavía más, que las mujeres trans puedan competir en los siguientes Juegos Olímpicos de Verano, que se celebrarán en Tokyo en 2020. Una de las nuevas directrices más estrictas, sin duda, tiene que ver con el nivel de testosterona permitido en las competiciones femeninas: es más que probable que los niveles aceptables de testosterona se reduzcan a la mitad, de 10 a 5 nmol/L.

¿Qué supone esto?  Una triste realidad, hasta la fecha, es que ningún atleta abiertamente trans ha competido en los Juegos Olímpicos. Todos ellos han decidido salir del armario cuando habían terminado su carrera deportiva. Y con esta regulación, parece que seguirá siendo así.

La verdad es que históricamente, solo los atletas trans que se sometían a la cirugía de confirmación de género podían competir. Y por desgracia, la primera vez fue relativamente tarde, en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 después de un largo y costoso proceso. Después de años de lucha cambiaron las normas. Nuestra amiga Toast lo explicaba todo muy bien en su articulo.

¿Por qué hacen esto ahora? Están saliendo a la luz bastantes casos que crean controversia. Hace un par de días Laurel Hubbard, atleta trans compitió en los Commonwealth games, juegos de la mancomunidad, era un ejemplo. Otro de los motivos sin duda es el famoso caso Semeya o la velocista Dutee Chand que fue descalificada después de que se descubrieran que tenía niveles de testosterona elevados, aunque en estos casos de forma natural.

Todo esto genera un gran debate, tanto en la comunidad científica como en el mundo del deporte y las opiniones son muy diferentes sobre la ventaja que «tiene» una mujer trans contra una oponente cisgénero. Joanna Harper, mujer trans y miembro del comité asesor del COI, está de acuerdo en que la testosterona debe ser monitoreada, de hecho ella fue quien recomendó apretar los niveles permitidos de testosterona:

Las mujeres trans después de la terapia hormonal son más altas, más grandes y más fuertes en promedio que las mujeres cisgénero, pero eso no lo hace necesariamente injusto

 

Por otra parte Jillian Bearden y Rachel McKinnon  deportistas trans, y ambas ciclistas,  esperan ir a los Juegos Olímpicos de Tokyo. Aunque Bearden apoya la regulación de la testosterona, McKinnon cree que someter a las mujeres trans al bloqueo de la testosterona es una violación de los derechos humanos.

Mientras tanto, Tia Thompson espera ser la primera jugadora trans en el equipo femenino de voleibol de los Estados Unidos. Después de esperar tres años, recibió la aprobación este año del Voleibol de EEUU.

Tifanny Abreu es la primera atleta trans en la Superliga de Brasil. Antes de la transición en 2012, jugó en ligas masculinas en Brasil, Portugal, Francia, Francia y Bélgica. Después de la transición (quirúrgica) y tratamiento hormonal, quiere tener una oportunidad en Tokyo. El año pasado obtuvo la autorización de la Federación Internacional de Voleibol para jugar en equipos femeninos.

Nunca llueve para gusto de todos. Ana Paula Henkel, voleibolista y medalla de oro brasileña, dice que  Abreu y Thompson no deberían competir con mujeres, aunque según ella «no es una cuestión de prejuicios» (insisto, según ella), es fisiología. La mayoría de los jugadores no creen que sea justo que las trans jueguen contra las mujeres porque sus cuerpos se benefician de estar con niveles más altos de testosterona durante toda la vida.

Abreu, como nosotras, sigue siendo positiva, y quiere que otros atletas trans hagan lo mismo porque también tienen derecho a ser felices.

via: newnownext.com