Las personas LGBT lo somos todo el año, todos los días, a todas horas, de eso no cabe duda, pero junio tiene esa connotación tan especial de ser el mes del Orgullo, y por eso mismo el mes en el que más actividades se organizan a su alrededor. Una de nuestras marcas colaboradoras, esas que hacen posible esta web, es LELO, quienes tienen un compromiso firme con el colectivo LGBT, y están todo el año al pie del cañón. Por sugerencia de LELO hemos pedido a las lectoras y a algunas redactoras que nos contaran anécdotas relacionadas con este mes, y nos han salido unas historias de lo más variopinto.
Conocí a mi novia hace 6 años durante la marcha del Orgullo en la CDMX. Ella iba con un amigo, y como estaban agarrados de la mano pensé que solo eran heteros apoyando. Gracias a mi prima, que siempre me acompaña y habla hasta con las piedras, me enteré que ambos eran gays y era su primera marcha. Ella regalaba besos, pero yo no me animaba a acercarme mucho. Me gustó desde que la vi y no sabía si volvería a tener otra oportunidad, así que al despedirnos le di un beso y le dije que era un regalo de la marcha. Nos pasamos el facebook y al llegar a casa lo primero que hice fue buscarla como loca. Vivimos lejos y solo nos vemos una vez a la semana, pero al fin podré vivir con ella y espero poder pedirle que se case conmigo muy pronto.
Mis amigos van año tras año al Orgullo de Madrid. Siempre me invitan, pero hasta el año pasado no me decidí a ir. Subí con ellos a una carroza, y me gustó mucho hacer el recorrido entre música y alegría. En la misma carroza había un grupo de chicas con camisetas de fútbol, con sus nombres detrás. “Marta”. Me acerqué, le hice una broma, y todo fue tan bien que este año ya tenemos alojamiento para ir juntas a Madrid.
Llevo saliendo con mi esposa diez años, los primeros cinco como novias y los cinco siguientes ya casadas. Nos casamos un 28 de junio porque era algo especial para las dos, ya que somos activistas por los derechos LGBT. Así que tenemos la gran suerte de que nuestro aniversario de boda es también el día del Orgullo, y siempre lo celebramos mucho. Mi mujer me regaló el año pasado un Lelo SONA Cruise, un estimulador de clítoris que realmente funciona, y el rato que pasamos en la bañera fue uno de esos recuerdos que no se me van a borrar.
Mi novia y yo nos tatuamos unas plumas con el arcoíris para celebrar el Día del Orgullo, que además es nuestro aniversario. Te quiero, cariño.
El Día del Orgullo les dije a mis padres que era bisexual, y no se lo tomaron demasiado bien. De eso hace ya muchos años, y tengo que decir que en este tiempo su actitud hacia mi orientación sexual ha cambiado mucho, y a mejor. Ahora estoy casada con una mujer, tenemos dos hijos, y a mi padre se le cae la baba con sus nietos. Pero me acuerdo mucho de ese día.
Había una chica en mi clase que me gustaba mucho. Yo no sabía si ella era lesbiana, pero a nadie le amarga un dulce. En una marcha del Orgullo la vi llevando una pancarta, y de la mano con otra chica. Cuando volvimos a clase en septiembre me acerqué más a ella, y poco a poco nos hicimos más amigas. Al poco tiempo dejó a su novia y un sábado nos besamos. Nuestra historia técnicamente no empezó en el Orgullo, pero ahí fue cuando supe que tenía que ir a por ella.
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