Durante meses, Marta y Fina han sido el corazón de Sueños de Libertad. Su historia, la historia de las Mafin, la historia que nos ha robado el corazón sin remedio, ha sido una bocanada de aire fresco en la televisión española, un romance en tiempos imposibles que nos ha hecho vibrar con cada mirada y cada beso, por peor ángulo que tuviera. Pero lo que parecía un amor destinado a crecer se ha truncado de golpe: Fina se ha visto obligada a marcharse, víctima del chantaje de Pelayo.
Y ahora, por primera vez, la protagonista se queda completamente sola. Aunque está claro que la más sola de las fdos va a ser Fina, teniendo que empezar de cero en Argentina, esa parte no la vamos a ver, y lo interesante es que esta pérdida abre una nueva etapa en la serie, en la que vamos a descubrir una faceta desconocida de Marta: la mujer desesperada, rota y perdida que no sabe cómo llenar el vacío que Fina ha dejado tras de sí.
Hasta ahora, Marta había vivido atrapada en un matrimonio sin amor, resignada a un papel social que no había elegido. Fina fue el rayo que iluminó esa oscuridad, la chispa que le hizo entender que merecía algo más que aguantar. Y con su marcha, lo que queda es un silencio insoportable. Esa Marta que se mostró fuerte y capaz de desafiarlo todo por amor, a escapar de su jaula de oro, empieza a derrumbarse, enfrentándose a la soledad más dura.
Lo que hace tan potente esta nueva línea es que la serie nos permitirá ver a una Marta más humana y vulnerable. Ya no se trata de la mujer elegante que sostiene el apellido de la familia ni de la amante valiente que lucha a escondidas por un poco de felicidad. Ahora es alguien que vaga sin rumbo, que siente que el mundo se le cae encima y que, por primera vez, no tiene a nadie, ni a nada, que la sostenga. La desesperación se convierte en motor narrativo, y esa herida puede llevarla a tomar decisiones imprevisibles, desde rebelarse con más fuerza hasta cometer errores que la hundan todavía más.
Este cambio también abre un espacio emocional distinto para la audiencia. Si hasta ahora Marta era un personaje aspiracional, un ejemplo de valentía contenida, ahora nos refleja en nuestra fragilidad más pura: ¿qué pasa cuando pierdes aquello que te daba sentido? ¿cómo se reconstruye alguien después de quedarse sin la persona que le enseñó a vivir? La serie juega con esa tensión, y eso puede dar lugar a escenas mucho más intensas y desgarradoras de las que hemos visto hasta ahora.
Lo que está claro es que, con Fina lejos, Marta se convierte en el epicentro absoluto de Sueños de Libertad. Su desesperación promete capítulos llenos de emoción, de caídas y quizás de nuevas formas de levantarse. Porque aunque ahora la veamos hundida, todos sabemos que Marta tiene dentro la semilla de la rebeldía. Y puede que el dolor sea, paradójicamente, lo que la empuje a convertirse en la mujer libre que siempre ha querido ser.