Lo que no se ve, no se nombra. Y lo que no se nombra, no existe. Por eso, porque existimos, las mujeres LGBT celebramos en España el Día de la Visibilidad lésbica, como recordatorio de que, todavía hoy, nos vemos en desigualdad de derechos y, sobre todo, tenemos que hacer frente a situaciones diarias desagradables solamente por el hecho de no ser heterosexuales.

El día que los comentarios cuestionando nuestra orientación sexual desaparezcan, el día que nuestra novia o mujer deje de ser nuestra “amiga”, o cuando las miradas de desaprobación al ir de la mano con tu pareja por la calle sean cosa del pasado, esta jornada reivindicativa dejará de ser necesaria. Pero, pese a que nuestra lucha ha conseguido que en este país deje de haber en muchas ocasiones ciudadanos de primera y de segunda, todavía tenemos muchísimo trabajo por delante.

Llevo casi cuatro años que llevo en esta web, escarbando a diario en las noticias, y la sensación que en los últimos tiempos me invade es que, nuestra visibilidad en los medios y en la vida real, conlleva una serie de actitudes en ciertas clases de personas, sobre todo escudadas en el anonimato que ofrecen las redes sociales, pero también, los menos, cara a cara, que están orientadas a hacernos tirar la toalla. A que no pidamos cosas. A que nos escondamos. Y eso no puede ser en ninguno de los casos.

Nuestros derechos, nuestra felicidad, la hemos conseguido nosotras. Nadie nos ha regalado nada. Y aunque en ocasiones pueda parecer que ya lo hemos conseguido todo, nada más lejos de la realidad. Esta misma semana, como todas las semanas, saltaba una noticia que hace patente las diferencias entre personas heterosexuales y las que no lo somos: una orden del Ministerio de Justicia establece que, si tenemos la necesidad de casarnos con nuestra pareja en un consulado, es obligatorio que el Estado receptor reconozca el matrimonio igualitario, lo que reduce drásticamente el número de consulados en que podemos ejercer nuestro derecho al matrimonio. Y todavía seguimos reivindicando la igualdad en materia de acceso a los tratamientos de reproducción asistida a través de la sanidad pública.

Son estas cosas las que quedan por pulir, las que nos tienen que hacer seguir trabajando, seguir luchando. ¿Y cómo comienza todo esto? Con la visibilidad. Hoy es el día de salir, de mostrarnos al mundo, de ser visibles. Por nosotras mismas, pero sobre todo por todas aquellas que, por diversas razones, no pueden. Por ellas, por todas, feliz y combativo día de la Visibilidad lésbica. 


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