Ellen Degeneres, Hay una lesbiana en mi sopaEstados Unidos está viviendo una ola de reacciones negativas a la aprobación del matrimonio igualitario por la corte. Desde que todos los ciudadanos tienen los mismos derechos a la hora de casarse, hay ciertos sectores, lamentablemente muy poderosos, que han decidido que ellos quieren seguir discriminando a la gente por su orientación sexual, escudándose en, sorpresa, la libertad religiosa. Después de que Georgia estuviese a punto de aprobar una ley que permitía no prestar servicios a las personas LGBT, Mississippi ha aprobado legislación sobre materia religiosa en la que establece que la administración no puede penalizar de ningún modo a quien, amparándose en su libertad religiosa, niegue servicios, alquileres o empleo a otros. Precioso.

Ellen DeGeneres, conocida mundialmente, y conductora de un programa que ven millones de personas todos los días, ha hecho un monólogo en el que lo explica todo bien claro.

(…) “El gobernador del estado ha aprobado una ley de libertad religiosa, que puede sonar bien porque la palabra “libertad” está en ella, pero esto es lo que quiere decir: bajo el amparo legal, si se aducen razones religiosas, usted puede negar a los gays el matrimonio, la adopción, servicios sanitarios, puede no contratarlos, despedirlos, negarles el alquiler de una vivienda o la compra de una.

(…) Crecí en el sur, en la puerta de al lado, en el estado de Louisianna, y cuando era niña iba mucho a Mississippi, mi tía Helen vivía allí. Si estás en Mississippi o en Carolina del Norte o en cualquier otra parte y estás triste por el hecho de que la gente te está juzgando por a quién amas, hay esperanza. A mí me despidieron por ser gay y sé lo que se siente, lo perdí todo. Pero mírame ahora: puedo comprar la casa de ese gobernador, darle la vuelta y sacarle un beneficio de 7 millones de dólares.

Hay mucha desigualdad en el mundo. Los derechos de las mujeres, la diferencia de salarios según sexo, el racismo. Creo que es importante que recordemos que nos parecemos más de lo que nos diferenciamos. Y todos queremos las mismas cosas: amor, aceptación, bondad. Y yo además quiero uno de esos Teslas.
Así que yo abogo por menos odio y más amor. Menos marginación y más trabajar juntos. Menos sentarse y más bailar”.

Me gustaría recordar que estamos en 2016, porque quizá leyendo estas líneas anteriores creas que has viajado en el tiempo y estás en 1600 (¡y con internet!). Lamentablemente, lo único que se ha tornado eficaz para hacer frente a estas leyes es el boicot económico. Frente a eso no hay libertad religiosa que se resista.

Vía: Vanity fair