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El evento del año ha sido el reencuentro de los chicos de la primera edición de Operación Triunfo. Los cotilleos sobre qué hicieron y qué no hicieron en sus años mozos en la Academia, lo horrenda que era la ropa, quienes mejoraron como el buen vino y si hubo o no hubo cobra inundaron las tertulias de bar, los grupos de whatsapp y los programas de televisión.

Con la fiebre del revival nos hemos puesto a desempolvar los viejos discos de las galas, el merchandising, rememorar nuestros crushes y, entre una cosa y otra, rebuscando en el baúl de los recuerdos, resulta que, aunque escasa y pequeñica, algunas de las triunfitas nos han dado alguna alegría croqueta.

Verónica, después Verónica Romero para ser después Verónica Romeo, y a la que llamaremos Vero para no liarnos, publicó hace eones, allá por el 2003, Lluvia, cuyos dos primeros singles causaron gran revuelo entre el público. El primero fue Tal vez, donde salía ohdiosmíoquéescándalo en la cama con otra chica.

Y el segundo fue No hay otro amor, donde #LoveIsLove y #LoveWins porque Vero es así de gay friendly.

Chenoa, que sabe cuanto nos gusta, no ha querido quedarse al margen y decide probar el croqueteo en la segunda versión del vídeo del single de su disco Desafiando la gravedad, Duele.

En la primera edición no tuvimos representación lésbica alguna, tuvimos que esperarnos hasta 2008 para que alguien ondeara la bandera croqueta en la Academia. Tania G. que ahora está detrás del proyecto The sweet escape, se unió a Virginia Maestre para el corto Late. Un historia sobre el dolor tras la ruptura de la pareja donde no hay diálogos, sólo la música compuesta por estas dos artistas.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=2&v=WTSnM2BGF8M