Einstein llevaba razón cuando contaba que la percepción del tiempo es relativa, y que cuando estás esperando algo con muchas ganas, los días parecen horas, las horas minutos y, bueno, ya sabéis por donde voy. El caso es que Supergirl ya está en nuestras pantallas de nuevo para saciar esta necesidad croqueta que nos quema por dentro, y en el último episodio, emitido ayer, nos han dejado caer cómo va a suceder una cosa que estábamos esperando, pero no queríamos creer, pero mira, que sí, que va a pasar. A partir de aquí, espoilers como soles. 

Para todas aquellas que no estéis al tanto, os diré que el 50% de la pareja más mona de la televisión, esto es, Sanvers, y más concretamente Floriana Lima, va a abandonar la serie. De hecho, sus apariciones en esta tercera temporada son un regalo para las fans, por aquello de cerrar la trama.

Si recordáis, al final de la temporada anterior, las dos chicas se prometían, y en los nuevos episodios las hemos visto preparando la boda: que si esto mejor así, que si esto otro no me gusta, que si la banda es mejor que el DJ, etc. Las cosas normales, supongo yo, de preparar una ceremonia. 

Pero hay un asunto que nos ha chirriado un pelín más, y que nos da que pensar que, con toda probabilidad, será aquello que rompa la pareja, y es el asunto de los hijos. Después de que Alex habla con Samantha (Odette Annable) y Ruby (Emma Tremblay), le comenta a Maggie que qué guay Ruby, en el sentido de que le apetecería tener descendencia. Pero Maggie le dice que no se ve a sí misma teniendo hijos, algo que a Alex le sorprende mucho.

Con el productor ejecutivo Andrew Kreisberg asegurando que ninguna de las dos moriría (otro día hablamos de lo triste que es que tengamos que ir preguntando esto por la vida), la suposición más natural es que la pareja rompa y no volvamos a ver a Maggie más que en las fotos que busquemos en Google para consolarnos.

Pero, de momento, no nos pongamos tristes: todavía queda mucho por ver de Sanvers, empezando por la visita la semana que viene del padre de Maggie. Disfrutemos de lo que nos resta.