Palm Springsvintage, Hay una lesbiana en mi sopa¡Vengan a Los Ángeles! Aquí brilla el sol, las playas son grandes y apetecibles, y los campos de naranjos se extienden hasta donde alcanza la vista.

PALM SPRINGS PISCINA 2, Hay una lesbiana en mi sopaVale: en realidad no vamos a hablar de Los Angeles, sino de una ciudad vecina, Palm Springs. No tienen playa, pero quién las quiere habiendo parques acuáticos urbanos.

Palm Springs, Hay una lesbiana en mi sopa

Palmeras que quedan fenomenal en las fotos de Instagram.

Palm Spring, Hay una lesbiana en mi sopa

Homenajes a Vigo.

Cabazon Dinosaurs Mr. Rex 2014, Hay una lesbiana en mi sopa
¿Dinoseto? Sí, lo conozco. Hace mucho que no oigo hablar de él.

Y, lo más importante: un consejo de la ciudad conformado únicamente por personas LGBT. El pasado martes se celebraron elecciones en algunas partes de Estados Unidos, decidiendo la composición de algunas asambleas legislativas,, gobiernos de Estados, y ayuntamientos en todo el país. En Palm Springs, sus ciudadanos han elegido a dos hombres gays, una mujer trans y una mujer bisexual como Council (que no sé cómo traducir en español, y lo vamos a dejar en Consejo).

Lisa Middleton, Hay una lesbiana en mi sopa

Lisa Middleton llevaba en su programa medidas para mejorar los servicios públicos como bomberos, policía, y demás, así como para extender el uso de energía solar, y mejorar el centro de la ciudad.

Christy Gilbert Holstege, Hay una lesbiana en mi sopaChristy Holstege es abogada. Trabaja como abogada civil de tercera generación en el bufete legal de su familia, Gilbert & Bourke LLP, en Palm Springs. Además, atiende a las comunidades desatendidas del Valle de Coachella, incluyendo personas con discapacidades, personas LGBTQ, personas sin hogar, trabajadores lesionados, víctimas de lesiones personales y víctimas de discriminación y violencia.

Estas elecciones han resultado verdaderamente significativas en todo el país. Lo que hace solamente un año resultaba en un sentimiento pesimista sobre cómo Donal Trump y sus políticas iban a afectar a las personas LGBT, en realidad se ha convertido en un revulsivo y en un espíritu de lucha de este colectivo (el nuestro, vaya), contra la injusticia. Las personas LGBT somos igual de buenas o malas gestoras que las que no lo son, pero, por norma general, entendemos mejor las políticas sociales que afectan no sólo a nuestro colectivo, sino a cualquiera que esté en desventaja.

Vía: Pink News