¡Hola, croquetillas! Hoy la reseña será de tres series diferentes con un nexo en común. Tienen shoujo ai pero de refilón, aunque dos de ellas merecen mucho la pena, la tercera es mala pero tiene su gracia. El motivo de agrupar es que empecé a escribir la reseña de una de las series y vi que no me daba para un artículo en condiciones, sopesé cosas y decidí hablar de tres series con circunstancias similares.

Por lo tanto, hoy voy a hablaros de tres series totalmente distintas entre sí que no tienen nada que ver. Iré por orden alfabético, porque es más justo y da la coincidencia de dejar para el final la que más difiere.

Koi wa Ameagari no you ni

Traducción literal de ese trabalenguas: “el amor es como cuando deja de llover”. De nuevo, no es shoujo ai en sí, pero, para mi gusto, tiene un dúo curioso y el final deja abierto un posible final bollo.

Koi wa Ameagari no you ni

La historia comienza con Akira, que trabaja en un restaurante familiar porque se lesionó el tendón de Aquiles y no puede seguir haciendo atletismo. Ella corría con su mejor amiga, Haruka, pero se distancian por esa lesión. El motivo por el que entra a trabajar en ese restaurante y no otro es porque se enamora del encargado, Kondou, un señor de 40 años divorciado con un hijo. Ahora estaréis diciendo, “¿qué coño nos recomienda esta loca? Si esto no tiene shoujo ai por ningún sitio.” Eso puede parecer a primera vista, pero si rascas un poco en esta serie, te llevas sorpresas.

Yo me las llevé, según avanzaba la trama. Haruka sí está enamorada de Akira. Y luego es ir viendo la toma de decisiones que van haciendo los personajes afectados en la trama.

Konohana Kitan

Serie del otoño pasado. No es shoujo ai en sí, pero es la que más carga puede tener, con dos parejas. Una ya formada y otra que va formándose según avanza la serie. El título es un juego de palabras sobre el sitio donde transcurre la trama, el hotel Konohanatei.

Konohana Kitan

La serie es mucho más de lo que parece al comienzo, para mí es una joyita de trama, la verdad, creo que merece la pena emplear el tiempo en verla. A mí me sacó más de una lagrimita.

¿De qué va? La serie comienza con la joven Yuzu llegando al Konohanatei, un hotel un tanto especial, a trabajar. Allí conocerá a sus nuevas compañeras de trabajo, una pandilla curiosa, cuyas circunstancias iremos viendo en cada una de las historias cortas mientras atienden a los que llegan al hotel. Las protagonistas son las 6 trabajadoras más Tsubaki, dueña del chiringuito (que además tiene la voz de Ogata y esto es un plus). De las chicas, la pareja ya formada son Ren, la típica señorita de buenas maneras, y Natsume, más desastre, poco femenina y a veces la confunden con un chico. Se conocen de antes y demuestran que son más que amigas. La otra pareja que se irá formando será entre Yuzu y Satsuki, chica muy seria y responsable que se irá ablandando con Yuzu.

Lo importante de esta serie no es el shoujo ai, aunque tiene su gracia. Yo creo que tiene más valor la trama en sí que tiene más de una sorpresa por ahí escondida y el final es bastante inesperado.

Two Car

Aquí me vais a matar y quizás con razón. Después de haber criticado Strawberry Panic, os recomiendo esto. Lo sé, a veces soy para dar de comer aparte. Aunque yo admito desde el primer momento que esta serie es una mierda de trama. Pero, no sé por qué, me gustó. Como suele decir una buena amiga mía “de tan feo, es bonito”. Pues algo así me pasa con esta serie. De tan mala que es a nivel argumental, me hace gracia.

Two Car

¿De qué va este despropósito? Pues de parejas de chicas que compiten en carrera de moto con sidecar. Dicho así suena hasta normal, ¿no? Pues no, no es normal. Los sidecares en cuestión no es la moto y la caja donde va el pasajero sentadito sin moverse. ¿Para qué hacerlo fácil si podemos hacer una tontería? Pues eso. La conductora sí va normal, pilotando la moto ahí todo concentrada y tal. La pasajera no, la pasajera va en una caja más o menos amplia en la que va moviéndose para hacer que el vehículo sea lo más aerodinámico posible. Catapunchinpun. Ahí van las dos, tan felices, mientras una conduce, la otra va haciendo el idiota para mantener el equilibrio y ser aerodinámica.

¿Qué tiene esto de shoujo ai? Pues tres parejas, principalmente. Una es una copia parodia de Haruka y Michiru, muy cantosa la parodia, sinceramente, aunque tiene un mínimo de gracia. Vamos, yo las tiraba por la ventana, pero bueno… Me aguanto. Otra pareja sí tiene más encanto y es la formada por la pija de buena familia, Chiyuki, y la camarera bruta Misaki. Entre las dos hay bastante química y para mi gusto hacen una pareja bonita. Sin olvidarnos de la pareja sadomasoquista con la dominante de Izumi y la pasiva Nagisa. También puede contarse como pareja a las dos locutoras que van narrando las carreras de las otras locas.

También es muy bollo todo el proceso de la carrera, ya que hay ciertas circunstancias. Cada una debe confiar la vida a su compañera, ya que un error de una de las chicas puede suponer un accidente. Y durante la carrera no pueden hablar ni mirarse, por lo que requiere que tengan cierta sincronía y se lleven bien.

Como digo, el tema de las carreras es para dar de comer aparte, pero tiene su gracia ver todo lo que montan. Esta serie yo me la esperaba mucho más bollo de lo que luego fue, pero admito que, aun siendo mala, me gusta.

Y hasta aquí el batiburrillo de series. La próxima semana comentaré un anime que se estrenará en octubre y al que le tengo muchas ganas porque soy muy fan del manga. Nos vemos en la cita del sábado.

¡Gokigenyou!

Nanaho.