Atención, esto no es un simulacro. 2022 está terminando POR FIN, y es momento de echar la vista atrás y, aunque no falten cinco minutos más para la cuenta atrás, hacer balance de lo bueno y lo malo de este año pasado. Algunas de las redactoras de HULEMS te cuentan qué les ha parecido lo mejor de este año.

SYX

No es lo mío ponerme sentimental y personal en el recopilatorio de “Lo mejor del año” de HULEMS, soy más de enumerar esos cómics, videojuegos, series etc., con contenido croqueta que me han fascinado. Pero esta vez me tengo que permitir una excepción. Ha sido un año muy especial para mí: Nebesta, el cómic en el que he invertido (y sigo invirtiendo), cantidades desproporcionadas de tiempo y esfuerzo ha empezado a serializarse. Es un trabajo al que le debo el haber recuperado las ganas de contar historias. Si son buenas o malas quedará pendiente del juicio ajeno. Por ahora me conformo con hacer reír a un puñado de personas y con, quizá, hacerle llegar a una joven sáfica con gusto por la aventura y la fantasía una pequeña parcela de representación.

Nebesta ha salido al mundo con la mejor dibujante que podía tener (Andrea, tienes un futuro fulgente como artista), pero se ha hecho realidad gracias a haber participado en este blog (siempre demasiado poco) y a las mujeres tan geniales que se encargan de él. Por eso, este año quiero aprovechar mi pequeño rincón para daros las gracias a todas: a Malena, que ya no escribe aquí, pero que me hizo un sitio en la sopa y además me mandó el primer fanart Teresa x Muriel de la historia; a Paula, por betear la primera versión, darle bombo en HULEMS y, sobre todo, por aguantar mis lloros; a Arrate por aclararme todas mis dudas (y son muchas) con el euskera; a Irene, que siempre intenta estar ahí aunque la vida la tenga ocupada; y a Marca, por su bendita paciencia y por acordarse de mí cuando salió el tema de hacer un cómic. ¡Muchas gracias, chicas!

BEA

2022 no ha sido un año fácil, tal vez todo lo vivido me ha hecho plantearme qué es lo realmente importante.

He aprendido que no hay nada más importante que la salud, la salud en todos sus ámbitos. 

Que estando bien de cuerpo pero no de mente, el mundo se hace cuesta arriba y por eso he aprendido a pedir ayuda, a romper el tabú de la salud mental y a hablar sin problemas de ello. 

He aprendido a romper lazos, lazos que ahora veo como cuerdas. 

He aprendido que hay amistad que pensabas que duraría toda una vida y no. Y está bien. Mejor dejarla en el cajón en el que merece estar. 

He aprendido que no se puede vivir el presente si no te sueltas del pasado. He aprendido a no perdonarlo todo pero a perdonarme a mi. 

He aprendido de ella, mi compañera de vida, de su valentía, de su fuerza. He aprendido que una se puede enamorar día a día. 

Que el karma debería actuar antes pero que sigo creyendo en ello. 

En el 2023 quiero seguir aprendiendo y desaprendiendo, porque solo así se crece. 

ARRA

2022 ha sido, definitivamente, una cosa.

Mi sensación general con este año es como esta neblina mental que inunda tu cerebro cuando despiertas un domingo a las 11 de la mañana: no sabes muy bien qué ha pasado, si se supone que estás guay o si estás triste y aún no lo recuerdas, si te has quedado dormida y llegas tarde o si lo que acabas de soñar es en parte real o no.

Y entonces viene Marca y te hace la pregunta mamporrera de cada año: ¿Qué ha sido para tí lo mejor del año?

Os voy a ser sincera, intentando despejar la neblina me he ido acordando de cositas, algunas buenas y otras malas, pero no recordaba nada que me pareciese mi momento destacado del año. He recordado, por un lado, que me he alejado de gente que quería en mi vida, que hay sustos y fantasmas en los que sigo teniendo que trabajar, o que he tenido periodos de estar un poco perdida en la vida. Pero por otro lado también he recordado que he conseguido (gracias a una pirueta insospechada del destino) mi primer trabajo de lo mío, me he ido de viaje turístico por primera vez con mis amigos, me he sacado el carnet y he descubierto que me flipa conducir, y me he enfrentado a cosas que me asustaban y han ayudado a fortalecer relaciones importantes para mí.

Para mi, un año de transición, sin memorables traumas ni victorias, o al menos HASTA QUE ME HE DADO CUENTA DEL EVENTO POR EL QUE RECORDARÉ ESTE AÑO:

✨CHANEL

Como eurofan que habitualmente se considera apátrida en el festival, no sabéis lo feliz que me hizo todo lo relativo a Eurovision el año pasado. Desde la publicación de las canciones para el Benidorm fest (obviando toda la polémica cansina que generó la peña que casualmente no sigue eurovision) hasta los 12 points go to the booty hypnotic Chanel from Spain, fue todo una locura y nunca pensé que viviría un momento similar.

Así que desde aquí un besazo a Chanel porque 2022 ha sido tuyo, reina.

EDRYN

¿Lo mejor del 2022? En primer lugar, el orgullo de Madrid, que ha vuelto a todo su esplendor: mal organizado, con cancelaciones de conciertos que conseguimos recuperar a golpe de manifestación… Pero nada de esto importaba mientras íbamos por la calle rodeados de gente con brillantina que te ofrecía cada dos pasos. Echaba muchísimo de menos sentirme segura en las calles abarrotadas.
A nivel audiovisual, me quedo con Bette y Tina besándose como si no existiese otra lesbiana en el mundo entero (perdón por el spoiler, pero si no lo has visto aún, es un poquito culpa tuya).
También con A league of their own. La serie de Amazon Prime no habla sólo de una historia de amor sáfica, sino de identidad queer, de la valentía que requiere ser tú misme y de lo mucho que vale la pena.
Al 2023 le pido otra temporada de la serie. Y otro orgullo tan bonito como este (quizá algo menos caótico). Y muchas oportunidades más de ser nosotras mismas.

PLATH

Cuando Marca me dijo que fuésemos le enviásemos un post con lo mejor del año, pensé que apuf, ¿qué ha pasado en este 2022?. Pensándolo un poco más, me di cuenta que este año ha tenido cositas guays. Empecé el año leyendo Los siete maridos de Evelyn Hugo y huelga decir que después de eso ninguno de los demás libros que leí pudieron estar a la altura. Y lo terminé descubriendo una de mis nuevas series favoritas, La vida sexual de las universitarias (Leighton <3). Taylor Swift ha sacado nuevo disco, y tremendo discazo. No puedo olvidarme tampoco del bollodrama de Fletcher, Shannon y Becky y la movida con No te preocupes querida (sin la coma) que me han tenido LIVING todo el verano. Y también living, pero todo el año, me tiene el Casademont Zaragoza femenino que no deja de darme alegrías todos los fines de semana en un año que ha sido un poco insulso. Aunque el 2022 ya se va, me dejó una noticia buenísima en su recta final que espero que de lo que promete, y es un 2023 muy chuli.

MARCA

Este año se me ha pasado rapidísimo. Supongo que después de tanto sufrimiento en 2021, este, por comparación, ha resultado incluso un alivio. Lo mejor de lo mejor, todo el rato, son mis sobrinas, pero eso tiene poco que ver con lo croqueto, así que diré que lo que más celebro de 2022 es la cantidad de cosas chulas de ficción que nos ha ido trayendo todo el rato. No ha habido mes en el que no haya habido una ficción que no haya disfrutado, y si echamos la vista atrás, algo muy propicio en estas fechas, tenemos que estar contentas y satisfechas por ello.

Voy a hacer un poco de trampa y voy a utilizar este espacio de Lo mejor de 2022 para pensar en el futuro y en lo que quiero para los próximos meses, que no es otra cosa que tranquilidad. La calma nos vuelve productivos, nos deja espacio mental para reflexionar y, sobre todo, nos deja hacer lo que nos gusta. Aunque ya se sabe que desde tiempos inmemoriales, los jóvenes sometidos a presión siempre deciden tumbarse un rato y perder el tiempo. Ya veremos lo que pasa.

¡Muy feliz año, croquetas!