La llegada de la primavera invita a perderse en la ciudad y tomarse algo entre risas y esa brisa suave de finales de marzo. Pero te digo la verdad: nada me parece más placentero que estirar las horas de un domingo que nos debe tiempo, secuestrada por las sábanas y masturbándome bajo la luz dorada del atardecer. Además, con la mejor compañía: Iroha Tsuki+ Aonami de Iroha, el primero de sus vibradores con movimiento vertical.

Y es que los vibradores tipo rabbit han existido desde el inicio de la juguetería erótica, y no son pocas las marcas que han adoptado el patrón de movimiento de estos productos y lo han hecho suyo con otros diseños, otras funcionalidades y otras prestaciones. Una de las prioridades de la marca japonesa Iroha es crear instrumentos de placer perfectos en todos los sentidos: acabados cuidados, motores de última generación, funcionalidades innovadoras y ergonomía total. Por eso, el rabbit de Iroha no se podía quedar atrás, y lo cierto es que Aonami ha llegado pisando (y vibrando) fuerte.

Estamos ante un juguete de diseño orgánico, redondeado y amable. En una sola pieza tenemos la parte insertable con motor y el mango, lo cual resulta manejable y sencillo de sostener. De hecho, Iroha tiene la habilidad de diseñar productos sumamente intuitivos, y lo cierto es que no hay nada más agradecido cuando se trata de implementar un juguete en nuestros momentos de placer. La punta también es redondeada, y se estrecha y se aplana un poco en la punta para garantizar una estimulación más precisa de la zona G, porque su misión es estimularla con dedicación absoluta.


Pero, sin duda alguna, lo que me ha conquistado a primera vista y a primer contacto ha sido el acabado. Como viene siendo habitual en la marca, Tsuki + Aonami también está fabricado en silicona ultrasuave al tacto y repelente al polvo que se vuelve increíblemente blandita en la punta. De esta manera, esa estimulación en la zona G, que puede resultar demasiado directa para algunas personas, se vuelve mucho más gentil y delicada. Lo mismo ocurre en el momento de la inserción del juguete.
Como te contaba más arriba, Tsuki + Aonami es el primer juguete de Iroha con movimiento vertical. Hasta ahora, su catálogo estaba formado por juguetes que combinaban vibración y textura, y este modelo incorpora también ese vaivén adictivo que conquistará a los cuerpos más exigentes. La penetración es mucho más activa y, una vez dentro, el juguete se desliza con precisión y un ángulo cuidado para masajear las terminaciones nerviosas que se reparten en el interior de nuestra vagina.

Sin embargo, Tsuki + Aonami nos regala más que un movimiento serpenteante. Incorpora una funcionalidad independiente: la vibración. Podemos utilizar vibración y movimiento de forma simultánea, o deleitarnos solo con uno de ellos. El movimiento tiene 5 velocidades, mientras que la vibración ofrece 5 intensidades estáticas y 3 patrones. Eso significa que tiene un total de 32 combinaciones para hacernos disfrutar con el tipo de estimulación que más nos guste.
Algunos juguetes de Iroha, sobre todo externos, ofrecen un rango de intensidad de vibración que podría quedarse corto para las personas que buscan mucha potencia. No es el caso de Tsuki + Aonami, que aumenta el nivel de intensidad para adaptarse a quienes prefieren intensidad controlada y también a quienes buscan intensidad alta. Además, sus motores son bastante discretos, y eso es una gran mejora con respecto a otros juguetes del mercado tipo rabbit, que suelen ser muy ruidosos debido al movimiento de vaivén.

La interfaz está formada por dos botones: uno pequeño liso y otro más grande con la flor de Iroha. El pequeño nos permite activar, desactivar y cambiar la velocidad o patrón de vibración, mientras que el grande con la flor sirve para activar, desactivar o cambiar la velocidad del movimiento oscilante. La diferencia en el tamaño y en la textura, así como su ubicación, facilitan muchísimo cambiar el ajuste de vibración y movimiento incluso sin tener que ver los botones. Podemos jugar en múltiples posiciones sin tener que parar el juego para encontrar el botón que buscamos.
Desde que probé Tsuki + Aonami por primera vez me ha envuelto esa calma que caracteriza las olas del mar. Tal vez sea por el color, por el mimo de su diseño o por el oleaje de su motor, pero con este juguete resulta sencillo rendirse al placer con lentitud y muchas ganas de seguir explorando. Por supuesto, es ideal para masturbarse, especialmente te gusta la penetración y la estimulación de la zona G. Y te diré más: también te encantará experimentar las embestidas suaves de otras maneras, como dejando que entre y salga en la entrada de la vulva o permitiendo que tantee tu interior mientras descansas de lado y con las piernas cerradas. Ese movimiento de “ven aquí” es claramente una intención de avance, y me ha resultado seductor y ha encendido mi imaginación de todas las formas posibles.

Aun así, Tsuki + Aonami también tiene posibilidades en pareja. Por ejemplo, puedes usarlo en modo manos libres mientras penetras a tu amante con un arnés universal, de esos que tienen un hueco entre las piernas. También puedes utilizarlo para masajearos, para complementar una buena sesión de sexo oral o para disfrutaros despacio mientras entra despacio en vuestro interior.
Sea como sea, si te ocurre como a mí y como a la mayoría de personas que tenemos vulva, y necesitas algo de estimulación externa para alcanzar el orgasmo, no te cortes. Utiliza tus dedos u otro juguete para acompañar ese camino. Si no sabes cuál es el vibrador perfecto, quédate por aquí, pronto te traigo un complemento perfecto de la misma marca.
Gracias a su diseño, también es resistente al agua y sumergible sin superar los 50 cm. En parte, eso se debe al sistema de carga: una cajita blanca y discreta que funciona como base de carga. Es el complemento perfecto para almacenar, cargar y transportar el juguete cómodamente, y nos ayuda a tenerlo siempre cargado. El cargador magnético se conecta a la caja, y se encenderá una luz parpadeante (alrededor de un par de horas). Una vez cargado, la luz se apagará, y podrás usar el juguete alrededor de una hora. Como curiosidad, esta caja de carga está inspirada en las corrientes marinas, y así lo vemos en sus esquinas redondeadas.



Al igual que con otros productos de silicona, es conveniente recordar que solo se recomienda el uso de lubricantes de base agua. Mi consejo es que aproveches un lubricante de calidad y respetuoso con el cuerpo para que la inserción del juguete sea más agradable y sin fricción. Una vez hayas terminado de jugar, asegúrate de limpiarlo con jabón neutro y agua o con un producto específico y de secarlo bien antes de volver a ponerlo en la base de carga.

En cuanto al packaging, Iroha siempre está a la altura. Es un estuche de cartón con acabados holográficos, algunas instrucciones y una caja también azul donde nos espera nuestro nuevo compañero de orgasmos. En el paquete se incluye un manual del uso y el cable, así como la base de carga.

Y ahora la pregunta del millón: ¿para quién es este juguete? Tsuki + Aonami es el compañero de aventuras perfecto para quien disfruta de la estimulación en la zona G y quiere un juguete que vaya más allá de la clásica vibración. Pero, sobre todo, es perfecto para personas que quieren dedicar más tiempo a su placer, sentir las oleadas de forma profunda y experimentar el contraste entre la amabilidad del juguete y el rugido de sus funcionalidades. Sin duda, un imprescindible para quien prioriza su placer y su disfrute con la mejor calidad y la mejor tecnología.

En definitiva: Iroha nos conquista, una vez más, con un juguete impecable desde todos los ángulos. Su suavidad, gentileza y ergonomía son clave para deleitarnos con la experiencia más delicada, pero sus funcionalidades de vibración y movimiento consiguen que nos rindamos al deseo como los marineros al oír cantar a las sirenas.
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