Decía Jill Soloway, la creadora de Transparent, en una entrevista, que gracias a Caitlyn Jenner ella podía dejar a un lado la parte educativa de la serie y dedicarse a contar otro tipo de historias. Y vaya si lo ha cumplido. En esta segunda temporada de la serie los Pfefferman dejan a un lado el viaje iniciado en la primera, el de intentar entender qué pasa con Maura, y se embarcan en otro mucho más ambicioso y más universal: Encontrar su sitio en el mundo.


Una de las tramas principales de esta temporada es la relación entre Ali y Syd, su mejor amiga. Durante la pasada tanda de episodios vimos como Syd estaba, siempre lo había estado, enamorada de ella, pero Ali, en su mundo, no parecía darse cuenta. Pero, en el momento en que decide comenzar sus estudios de género en una Universidad, parece que abre los ojos a todo lo lésbico de su vida, y ahí está Syd, esperando, deseando que se de cuenta.
Pero las dos tienen conceptos diferentes de lo que es estar en una relación. Syd es dependiente, necesita atención, y ahora reclama toda la que Ali no le ha dado nunca. Pero ella, por otra parte, entiende que su novia es el pilar en el que apoyarse, pero no la única mujer con la que quiere estar. Es una relación abocada al fracaso desde el primer beso.

Transparent es una serie serie que, en su simplicidad, cuenta algunas de las cuestiones más profundas del ser humano, esas que plagan los libros de filosofía. ¿Qué somos?, cuando cada uno recapacita sobre su situación actual. ¿De donde venimos?, con esa búsqueda perpetua de las raíces, de los orígenes, para intentar entender la siguiente cuestión: ¿A donde vamos?. Una serie para ser vista y disfrutada, pero también reflexionada y pensada.


