Podéis enviar los textos que queráis (preferiblemente que no incluyan ninguna imagen) a la dirección de correo que figura en el banner, con el asunto “La croqueta libre”. Los textos se leerán para escoger, pero no se editarán. Es decir, que si tu texto se ajusta a la temática de la web, lo publicaremos, pero sin corregir las posibles faltas. Los textos deben ir firmados con nombre o seudónimo. ¡Ah! ¡Y un título!
Me levanto temprano para ir a las prácticas dónde hago todo lo que puedo por dar buena impresión pese a saber de antemano que no conseguiré el puesto una vez se acabe mi periodo.
Salgo casi corriendo intentando coger un bus para llegar a casa a una hora decente para comer y salir de nuevo de cabeza a clase.
Tomo apuntes, me río, saco las mejores notas.
Cuando ya es noche cerrada de vuelta a casa donde me espera mi novio probablemente cansado del trabajo. Cenamos, hablamos, nos reímos y a dormir.
Y así todos los días.
Lo curioso es que soy feliz, al menos lo normal.
Mi camino no me desagrada la mayoría de los días del mes. Pero siempre hay algunos, rebeldes e incansables, que me recuerdan al pasado.
Que me recuerdan que si hubiera sido valiente en su momento quizá sería feliz, de verdad, todos los días.
Que si hubiera aceptado antes mi bisexualidad y hubiera abierto los ojos te habría dicho que el tópico de enamorarse de tu mejor amiga es más real de lo que parece.
Que si pasaba todo mi tiempo contigo no era sólo por tu sentido del humor si no, quizá, también un poquito por verte sonreír y sentir tu calor.
Que si no me gustaba ninguno de tus ligues era porque los celos me corroían a un nivel muy profundo.
Que te amaba con todo el corazón y que, probablemente ahora, después de más de cinco años sin ti a mi lado, sigo haciéndolo un poco.
Que cuando tengo un mal día es con toda seguridad porque he vuelto a soñar contigo. Un sueño en el que sentía una felicidad enorme que al despertarme no está.
Que me gusta perderme en mi misma para inventarme historias sobre nosotras que nunca ocurrirán.
Sé que quizá el habértelo dicho sólo habría sido más que una bomba que no habría servido de nada o que nos hubiera alejado antes pero al menos ahora sería libre de esos sentimientos y ese y si…que tanto me atormenta.
O quizá le hubiera dado sentido a tus enfados cuando quedaba con las demás que sabían a gloria celosa.
No lo sé y probablemente nunca lo sepa por mucho que nos crucemos. Por mucho que me guste soñar que el tiempo y el destino nos haga reencontrarnos para decirnos las cosas a la cara.
Sólo espero que el tiempo cure la herida que me empeño en abrir y que tú seas la persona más feliz del mundo. Porque aunque no lo sepas cada vez que te veo, cuando mi corazón se vuelve loco sin sentido, y cada vez que te sueño me haces un poquito más feliz.
-María







Durante toda la serie van dejando pistas, en ocasiones nada veladas, de que Cynthia es bisexual, y disfruta por igual de sus relaciones con hombres y con mujeres. Diferentes directores de orquesta, un famoso interprete de violonchelo, algunos compañeros de la orquesta, Carlotta Di Gozzi, directora… vamos viendo pinceladas de su vida sentimental, pero las dos relaciones que más tiempo ocupan en pantalla son con Thomas, interpretado por Malcom McDowell, y con Nina, a quien da vida Gretchen Moll. La relación entre las dos es visible en pantalla, es veraz, y, sobre todo, es guay. Se gustan desde que se ven, y acaban juntas porque es como tienen que acabar. Porque les apetece.
Por aquel entonces la inglesa salía con Mike Figgis, pero en las entrevistas no tenía ningún problema en dejar claro que era bisexual, que en absoluto estaba confundida, y que en el pasado había salido con mujeres.
Tras compartir un tiempo de su vida con el actor también bisexual Alan Cumming, hubo una época en la que, mientras se convertía en habitual de las series en papeles no tan grandes como para ser protagonista ni tan pequeños como para pasar sin pena ni gloria, su vida sentimental, una vez más, se fundía a negro para el público. Pero con ocasión de la presentación de Mozart in the jungle, Burrows contaba que llevaba seis años largos con otra mujer, la guionista del show de Ellen DeGeneres Alison Balian, y que además se habían casado en el más absoluto secreto. Incluso para su madre. La pareja ahora tiene dos hijos.


















