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Estoy segura de que si digo Mónica Martín, tú, habitante de internet, sabes perfectamente de quién estoy hablando. Quizá hayas leído alguno de sus relatos o su nombre te suene de Siete Tentaciones, la obra que escribió conjuntamente con Nagore Robles, Paz Quintero y Susana Hernández. Es muy probable que hayas leído alguna de sus columnas de colaboración en múltiples revistas LGBT o a lo mejor eras una adicta del blog Bolleras Viajeras, que aunque ya no se publica, lo recordamos con todo el cariño.

Mónica Martín  (@monicam_g)  es una escritora que ha tocado géneros tan variopintos como la novela, el relato corto o la poesía. Su estilo bebe sus fuentes de la poesía y hoy, continuando con nuestro ciclo de entrevistas a autoras LGBT, te vamos a descubrir a la escritora, a la persona y su prolífica obra, que consta de dos novelas, Sin Control (2006) y Títeres (2012), las recopilaciones de relatos Grandes y pequeños fracasos (2008), Visibilidad (2009) y Tomates Verdes Crudos (2012), así como el poemario Anverso. Jugando con el sonido (2008).

Explicabas en alguna entrevista lo duro que es para un autor novato publicar. Tú has recorrido ya un largo camino. ¿Qué se siente cuando te dice “sí” un editor? ¿Qué se te pasa por la cabeza?

Es una sensación increíble. Para una persona cuyo sueño es ser escritor en un país como España en el que todos los genios han tenido que hacer la maleta y emigrar, supone un primer reconocimiento que te llena de felicidad. Se te pasa de todo: que al fin no estabas tan loca como la gente que te rodea creía, que vas a ver tu trabajo en las librerías, que miles de personas van a poder leerte, que tu nombre pasará a la posteridad… después, la realidad, como siempre, supera a la ficción y no solo pasa eso, a nivel personal pasan muchas otras cosas con las que ni siquiera soñaste.

Tu estilo es rico en metáforas y figuras literarias. Se nota que tus raíces están en la poesía. ¿Hasta qué punto te ha marcado esto?

Yo empecé a escribir poesía antes de escribir nada más. Desde pequeña le robaba los libros a mi hermana mayor, que era fan de los poetas de la Generación del 27 y me enamoré de la poesía de Lorca y de su trágica historia. Me sentía íntimamente ligada a él, tal vez porque desde muy pequeña ya sabía que no era como las demás niñas que me rodeaban.

La vida tiene mucha poesía, solo hay que pararse a observarla.

Háblanos un poco de ‘Visibilidad’, el recopilatorio de relatos que se acaba de reeditar.

Realmente está teniendo muy buenos resultados, sobre todo en el formato electrónico. Este fue un proyecto que comencé a elaborar junto con mi mujer (propietaria de los bocetos interiores) hace unos años, cuando estaba pasando un mal momento personal y coincidió justo cuando se aprobó el matrimonio igualitario en España. En este escenario, la sociedad estaba en un momento convulso y me rebelaba con todas mis fuerzas contra esa negativa y acoso al matrimonio por parte de algunos sectores retrógrados de nuestra sociedad. Los mismos que decían que acabaríamos con la vida humana debido al origen perviviente de nuestras relaciones y que terminaríamos con la familia tradicional, hoy deberían festejar con nosotros que nada de eso ha sucedido. Nuestra sociedad ha seguido caminando y con ella, todas la nuevas familias de matrimonios lésbicos y homosexuales.

En este libro hay una apuesta personal. Yo quería que llegara a todas las personas que estaban en contra de nuestro modelo de amor. Hace unos años le propuse a algunas editoriales LGTB que la publicaran y recibí negativas y más negativas, porque no encajaba en sus lÍneas editoriales. Hoy estoy feliz porque, gracias a Amazon, el libro ha llegado incluso a librerías y bibliotecas en EE.UU. y la gente lo lee y lo recomienda.

Me quedo con cada lector que me escribe diciéndome que tiene un nudo en la garganta. No me gusta que la gente sufra, pero, literariamente hablando, siento placer cuando veo que hay personas que conectan con sus emociones a través de lo que escribo.

Podría pasarme la vida hablando de este libro, me ha dado tanto…

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Es curioso, porque en ‘Visibilidad’ tocas muchas de las vicisitudes a las que toda persona del colectivo LGBT se enfrenta tarde o temprano: familia, amigos, matrimonio igualitario, salir del armario, etc. ¿Te la planteaste así desde un principio o simplemente surgió sin más?

Me la planteé a conciencia. Quería que la gente que nos rechaza sintiera a través de cada dibujo y de cada relato la angustia y el dolor que hemos experimentado todos en algún momento. Me dijeron que este libro no tiene un mensaje, que solo transmite angustia y dolor. No es cierto, el mensaje es: dejarnos ser felices y visibles. Anular la identidad de una persona es un acto cruel. Es duro que en ocasiones esa conducta venga de la gente que nos quiere y que, por ello, se entiende que deben ser quien nos cuide, pero en ocasiones las personas nos dejamos arrastrar por nuestras propias ambiciones, nuestros miedos y nuestros sueños y los colocamos en el lugar en el que debería haber un amor limpio, que permitiera a los demás vivir su vida como quieran.

¿Qué crees que busca una persona cuando se decide a comprar un libro con temática LGBT?

Mucha gente busca historias con las que sentirse identificada, ya que ni el cine ni la televisión todavía tienen suficientes modelos de referencia, que se salgan de estereotipos o caricaturas simplistas de lo que en realidad somos, personas normales y corrientes, con vidas comunes que tienen relaciones afectivo- sexuales con personas de su sexo. Si lo encuentran o no… Esa es una pregunta que no puedo contestar.

Te habrán escrito muchas lectoras que se sienten comprendidas y escuchadas al leerte…

Muchísimas, la verdad, más de las que me pudiese imaginar. Tanto por mis trabajos individuales como por mis trabajos en colectivo he recibido más atención de la que esperaba. Es muy gratificante y sorprendente cuando personas que no te conocen de nada te escriben. Más de una vez he terminado con lágrimas en los ojos tras leer emotivas cartas de personas que decían sentirse muy solas e incomprendidas en este mundo por estar enamoradas de su mejor amiga, o de su mejor amigo. Madres que no entienden a sus hijas, hijas que no entienden a sus madres. Mujeres que se inventan novios que viven lejos. Novios que se inventan novias y así un largo etcétera…

Yo quisiera mandar un mensaje de ánimo a todas esas personas que se sienten tan solas y decirles que a veces es más lo que parece, que lo que realmente es. Quiero decir que todos esperamos que el mundo se hunda cuando salimos del armario, pero casi siempre eso no pasa. La mayor parte de las veces nos aceptan como somos, otras no, pero ya van siendo las menos.

Hablemos de tus personajes. Son de carne y hueso, personas reales, con sus fallos y sus aciertos. ¿Eres más de finales felices o tristes?

La mayoría de mis personajes son pedazos de las personas que conozco, rasgos, personalidades, vidas paralelas a como podrían ser. Vosotros entráis en mi vida y mi cabeza hace el resto. Hay un caldo de cultivo en mi día a día importante, no lo voy a negar, pero también hay mucho ficticio.

Respecto a los finales, los odio. Se me dan muy bien los comienzos, los desenlaces, los prólogos, etcétera. Pero cuando me tengo que sentar a escribir un final, lo demoro hasta que no queda más remedio, porque eso significa que irremediablemente la historia termina y, en general, me cuesta mucho romper con cosas que aprecio, soy muy fetichista en este sentido. No obstante, contestando a tu pregunta, me van los finales cruentos. Solo he escrito un final feliz en mi vida y fue porque detrás había una intención de conquista.

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Paz Quintero, Mónica Martín y Raquel García Iñiguez.

En ‘Sin Control’ y ‘Títeres’, tu última novela, los personajes principales descubren que no todo es lo que parece. ¿Dirías que es como la vida misma? ¿Si todos tiráramos del hilo nos encontraríamos con situaciones parecidas?

En la vida las cosas jamás son lo que parecen. Muchas veces creemos conocerlo todo de quien nos rodea, pero te garantizo que el tiempo terminará por dejarte con la boca abierta. La realidad supera a la ficción, siempre.

Eres una escritora comprometida con el colectivo LGBT. ¿Goza de buena salud esta industria editorial en España?

Creo que ha evolucionado bastante respecto a unos años atrás, pero también opino que nos queda mucho por dar. Es trabajo nuestro, de los que nos dedicamos a contar historias, darlo todo. Tristemente, estamos pasando por un mal momento económico que no ayuda a la industria editorial, ni LGTB ni convencional. Se está poniendo el tema muy complicado. Entiendo que esto desanime a muchos talentosos autores y autoras a escribir, pero a nosotros nos corresponde la parte del compromiso cultural con nuestra sociedad. Nuestro trabajo debe continuar y después ya veremos cómo conseguimos que esas maravillosas obras lleguen al público.

Sin embargo, da la sensación de que la tarea pendiente es que este tipo de obras llegue al gran público. ¿Te planteas escribir algo más generalista en el futuro?

Cuando escribo un libro no me planteo si voy a ganar dinero con él. Escribo lo que me apetece siempre y la mayoría de las veces mis obras han sido rechazadas por salirme de la norma (exceptuando la editorial Stonewall, que precisamente vio en esa particularidad la clave de un talento). Pienso que aunque escribiese algo generalista sería rechazado por no ajustarme a los estándares del mundo editorial generalista, puesto que tengo un estilo complicado y me sentiría muy incómoda negándome a mí misma la oportunidad de escribir algo no LGTB si la historia lo demandase por no ser generalista.

En cierta manera, pienso que la llave del gran público no la tiene la literatura generalista sino una combinación de buena suerte, talento y una concienduza campaña de marketing detrás, que haga que a cada paso que des un título esté ahí, para que cuando quieras invertir un euro en leer y no sepas qué, aparezca ese “Título” en tu cabeza. Prefiero que me compren sabiendo lo qué hay detrás de mi nombre y que me elijan porque les apetezca.

Novela, poesía, ensayo, guión… Has tocados todos los palos. ¿Cuál es el siguiente reto?

Novela erótica. Solo narrativa… a ver si lo consigo. Parece fácil escribir una buena novela, pero no lo es en absoluto.

¿Qué estás preparando ahora? ¿Con qué nos sorprenderás el año que viene?

Estoy afrontando una novela que nos hablará sobre un tema tan antiguo como es lo que todos tenemos de rescatable en nuestro interior. Es una historia que es la confluencia de varias personas que, en principio, no tienen nada que ver unas con las otras, pero resulta que la vida les va posicionando, de forma que tienen que elegir, y elegir significa también demostrar de lo que está hecho cada uno. He elegido el género erótico para crearla como un reto personal. Estoy deseando dar rienda suelta a toda mi imaginación, que últimamente está desbordada.

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MÓNICA MARTÍN EN 10 SEGUNDOS…
Un lugar para escribir.
Mi despacho.
Un lugar para inspirarte.
El bosque.
¿Tiene nombre tu musa?
Si, se llama Raquel.
Tu mayor fan.
Mi mujer.
Tu mayor crítico.
Mi mujer.
Un libro.
No puedo elegir, lo siento, y menos ahora que tengo Kindle.
Un autor.
¿Uno?  A regañadientes, pero me quedo con Palahniuk.

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