javiera mena

Ayer era el día marcado en la croquetoagenda desde hacía meses. La chilena Javiera Mena tocaba en Madrid, en el Ocho y 1/2, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de acercanos a disfrutar de lo que prometía ser una velada de lo más bailable y divertida, como finalmente se desveló.

El recinto estaba casi lleno, sin conseguir el sold out, pero la gente tenía muchísimas ganas de bailar, y muchas ganas de Javiera. Cuando, después de una telonera a la que vimos pasárselo en grande (telonear a una artista de la talla de la que hablamos no es cualquier cosa), apareció Mena, acompañada de cuatro bailarinas, Ana, Andrea, Sonia (¿Sheila?) y Lucía, la sala se vino completamente arriba, como lo hará después con cada hit que la chilena desgranó: Espada, La Joya, Luz de piedra de Luna, y Que me tome la noche fueron los más aclamados.

Fue toda una sorpresa la elección, a mi juicio, del orden del setlist, con una muy, casi demasiado, temprana Espada que nos pilló a todos por sorpresa a los diez minutos de comenzar, y que yo esperaba que repitiera en los bises, cosa que no ocurrió. Hubiera estado bien repetirla, con la coreografía bollodramática que ejecutaron las bailarinas, pero igualmente, terminar con Yo no te pido la luna fue un guiño interesante a los que seguimos su carrera desde los inicios.

Con casi todo el setlist extraído de su último disco, Otra era, y este mismo prácticamente íntegro, el concierto estuvo bien, divertido, un rato muy agradable y en el que sudamos la camiseta de principio a fin, pero, y siempre bajo mi opinion, puliendo unas cuantas cosas hubiera sido mucho más lucido: el llevar la musica pregrabada hace que, por ejemplo, la gente se extrañe cuando lleva cantando un rato y , de repente, entre la letra de la canción. Seguramente más de uno y más de dos, extasiados en su danza frenética, no se dieran cuenta, pero son pequeños detalles que hacen que el concierto no quede tan redondo como hubiera podido ser.

Pero, aún así, un concierto altamente divertido, y que nos hizo bailar como si no hubiera un mañana. Grande Javiera. La semana que viene, en Barcelona.

 

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