Marceline es uno de los personajes más icónicos del universo de Hora de Aventuras, por lo que no es de extrañar que protagonice el primer spin-off de la serie: Stakes, ”Estacas» que consta de ocho episodios. No es un título demasiado currado pero parece la leche al lado del nombre que le ha puesto Boing para su emisión en España, (el 25 de abril a las 9PM por si queréis verlo): La historia de Marceline. Eso es inventiva y adaptación, es que me voy a poner en pie a aplaudir y todo. Volviendo al tema, la miniserie comienza con el deseo de Marceline, en plena crisis existencial, de dejar de ser vampira. Para ello acude a la cabaña de una muy solícita princesa Chicle que la ayuda con una de sus máquinas chungas a sacar toda su esencia vampírica y guardarla en un cubo… Sí, un cubo ¡qué puede salir mal!

Nunca, nunca hay que ponerse en manos de Chicle
Nunca, nunca hay que ponerse en manos de Frankenchicle, da igual que te coja la mejilla con ternura

¡ATENCIÓN SPOILERS!

En el segundo episodio podemos empezar a disfrutar del punto fuerte de la miniserie: los flashbacks al pasado de Marceline en el que tenía muy poco de vampiresa y mucho de Buffy postapocalíptica. En ellos asistimos al inicio de su transformación que se produce a medida que va cazando vampiros y absorbiendo sus almas. Cada una de estas le otorga un nuevo poder (autocuración, invisibilidad, vuelo…) pero conlleva también una carga… Además de ser la mejor parte argumental, los flashbacks nos ayudan a entender aún más el comportamiento y el tedio vital que parece arrastrar el personaje en varios momentos de Hora de aventuras. Por desgracia, la miniserie transcurre más en el presente que en el pasado del personaje y pronto regresamos a la actualidad, en la que con la ayuda de Finn, Jake y su novia, Bonnibel alias Chicle, Marceline debe enfrentarse a su pasado… Literalmente. Acordaos del cubo.

Sobre los momentos Bubbline (Chicle x Marceline) debo decir que son algo escasitos, nos tenemos que conformar con el primer episodio, un «podría ser amor» que se convierte rápidamente en un chiste sobre comida, sonrojos, toques en el hombro y alguna cosa más que con el recorrido de la serie sabe a poco. Aunque hago mención honorífica a ese sueño de Marcy en el que es vieja y Chicle sigue joven y a su vera. Y sobre la miniserie en sí, en cierto modo se carga un poco del misterio del personaje de Marceline lo que me lleva a pensar si no es mejor dejar algunas cosas en el aire en vez de explicarlas. Por lo demás es bastante entretenida y especialmente recomendable para los fans del personaje.

Seguramente hayáis intuido que la miniserie acaba con un regreso al status quo de Hora de Aventuras, una vuelta a la normalidad con algo de melancolía, todo cambia y a la vez todo sigue igual. Nos leemos.

La música de Marceline es una de las mejores cosas que nos deja Stakes