Este año la campaña publicitaria de vuelta al cole de El corte inglés venía con una más que agradable sorpresa: una de las familias que podíamos ver en los anuncios era homoparental.

A la gente le encantó, las redes sociales comentaron con alegría lo guay que era que el anunciante hiciera un anuncio tan cuqui, y todos estábamos contentos y felices. Hasta que apareció el aguafiestas que, como casi siempre en estos casos, se llama HazteOir.

HazteOir (de aquí en adelante HO) es un grupo de presión ultra conservador que lleva más de una década dedicándose a protestar en las redes sobre todo aquello que no le gusta. Hasta aquí me parece respetable. ¿No es lo que hacemos todos en nuestro Facebook?. El problema viene cuando te das cuenta de que lo que no les gusta es todo lo diferente a como son ellos: a saber, heterosexuales y católicos.

Cuando una empresa conservadora como es El Corte inglés, que no para de recibir acusaciones de machismo en su publicidad, en sus productos, y también por parte de las trabajadoras, una empresa cuyo director general ha sido candidato por Falange Española Independiente en tres ocasiones, y una empresa cuyo 12% pertenece a una de las familias reales más tradicionales del planeta, se junta con un grupo de presión (un lobby) ultraconservador, la historia de amor es instantánea. HO le dice a El Corte inglés que retire la publicidad o perderá a buena parte de su público objetivo, y El Corte Inglés le dice que vale, pero que lo va a hacer de manera disimulada: cuando acabe la campaña y aduciendo un motivo tan absurdo como son los derechos sobre la música del spot.

El spot, por si no lo habéis visto más arriba, no tiene música.

La noticia de que ECI ha cedido a esta petición no debería sorprender a nadie. Tampoco que los medios afines a HO se cuelguen este logro como una medalla: es la única que tienen. Hace unos meses la plataforma intentó hacer exactamente lo mismo con VIPS, pero esta vez el grupo no cedió. No retiró la publicidad, y contestó de manera pública que su filosofía como empresa era la de respetar a todo el mundo.

Su primer batacazo, sin embargo, viene de lejos. Fue la aprobación de la ley de matrimonio igualitario en España en 2005, algo que intentaron evitar por todos los medios, incluída la aparición de una experta en el congreso, acompañando al inefable Aquilino Polaino, que no supo aducir ni una sola razón por la que la adopción de niños por familias homoparentales tuvieran ningún perjuicio psicológico. Este episodio, que tendemos a olvidar, es una de las mayores vergüenzas que tenemos en nuestra historia reciente: personas en nuestra cámara de representantes insultando a una parte de la población con mentiras e invenciones, de una manera completamente gratuita. la-familia-mehTambién convocaron contramarchas con lemas como «La familia sí importa», reduciendo todo a un debate semántico como si no supiéramos ni siquiera lo que estábamos pidiendo.

Pero desde entonces, Hazte Oir sólo ha podido hacer el ridículo, que es lo que mejor saber hacer. En su web, que no enlazaré por respeto a mis lectoras y porque cada click les supone unos céntimos que preferiría tirar a la papelera de debajo de mi casa, tienen un histórico de campañas para recoger firmas con enunciados la mar de pintorescos, desde «Telecinco aplaude el incesto» a «paremos la destrucción de estatuas en El Valle de los caídos», pasando por apoyos a los «hombres maltratados».

Mira, cada cual que se ponga en evidencia como quiera, faltaría más, y que recoja lo que le apetezca. El problema viene cuando esta asociación es declarada de utilidad pública por el gobierno, y disfruta así de exenciones fiscales, de beneficios económicos y de asistencia jurídica gratuita en los términos previstos en la legislación. Traduciendo: entre todos estamos pagando a una plataforma para que luche activamente por recortar los derechos de todos. De todos los que no son como ellos, claro.

Por eso, que El Corte Inglés retire una publicidad es casi lo de menos. Que lo hagan sin hacer ruido denota que saben que no lo están haciendo bien. Lo que más me interesa de todo este asunto es quién lo promueve. Ahí está la parte oculta del iceberg.

 

2 Comentarios

  1. Me parece ruín. Este tipo de cosas me hace preguntarme: ¿Por qué unas personas que ni conozco, ni me importan, tienen que decirme como debo vivir mi vida personal? o ¿por qué esas personas luchan por privarme de ciertas libertades de las cuales ell@s disfrutan? Hay ciertas normas en esta sociedad que debemos cumplir, porque el no cumplirlas atentaría contra la libertad de otras personas. Yo como ciudadana quiero ser libre, pero hay personas que piensan que no tengo derecho. Es así de simple.

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