Si salir del armario en el deporte masculino sigue siendo un tabú, una barrera que extrañamente en 2017 sigue estando ahí, inamovible, entre las chicas la cosa cambia. Son muchas las mujeres deportistas de alto nivel que no han tenido ningún problema ya no sólo en salir del armario y hablar de su orientación sexual, sino algo mucho más importante si cabe: de sus experiencias vitales siendo LGBT. El último ejemplo lo encontramos ayer en Marca, la web más leída de nuestro país, donde dos jugadoras de la selección de balonmano, Silvia Navarro y Marta Mangué, han comentado con total naturalidad lo que les supone ser madres y continuar con su rendimiento deportivo, aunque en ambos casos la madre gestante ha sido su compañera, y no ellas.


Si en algo coinciden las dos es en que los días de permiso y las facilidades dependen de la buena voluntad del equipo, y no de algo regulado y general. Todavía hay jugadoras que no pueden quedarse embarazadas, porque eso supondría su despido. «Una deportista, si quiere ser madre, tiene que plantearse muy bien cuándo. Si es tu profesión a veces eso echa para atrás; al final esperas, esperas ¿y quién te dice que más adelante, cuando te decidas, vas a poder tener hijos?»
Vía: Marca.com
¡Gracias Xiani por el aviso!

