Si salir del armario en el deporte masculino sigue siendo un tabú, una barrera que extrañamente en 2017 sigue estando ahí, inamovible, entre las chicas la cosa cambia. Son muchas las mujeres deportistas de alto nivel que no han tenido ningún problema ya no sólo en salir del armario y hablar de su orientación sexual, sino algo mucho más importante si cabe: de sus experiencias vitales siendo LGBT. El último ejemplo lo encontramos ayer en Marca, la web más leída de nuestro país, donde dos jugadoras de la selección de balonmano, Silvia Navarro y Marta Mangué, han comentado con total naturalidad lo que les supone ser madres y continuar con su rendimiento deportivo, aunque en ambos casos la madre gestante ha sido su compañera, y no ellas.

Silvia Navarro  es la madre de Unai, que tiene casi cuatro años. Navarro habla de cómo prefirió fichar por un equipo más pequeño para estar cerca de su hijo. «Tener un hijo frena un poco la carrera. Cuando mi expareja estaba embarazada yo jugaba en Rumanía y tenía ofertas del extranjero para el año siguiente. Decidimos que volviera a Canarias cuando naciera nuestro hijo. Me apetecía un montón estar con él, ver su crecimiento. Podía estar jugando en un equipo de más nivel, pero en el Rocasa me recibieron estupendamente, y no me arrepiento ni personal ni deportivamente. Es lo mejor que pude hacer»

El parto del hijo de Mangué fue complicado. «No sabíamos cuando iba a nacer y yo le avise a Jorge [Dueñas, el seleccionador nacional] que en cuanto lo hiciera me volvía», desvela la jugadora canaria. «A mi chica le hicieron cesárea y durante tres semanas estuvimos yendo al hospital porque el niño pesó kilo y medio. Me entrenaba muy temprano, y si mi técnico me veía cansada, me daba facilidades». Eiden, el hijo de Marta Mangué, nació el pasado 13 de septiembre. «Ahora duermo menos».

Si en algo coinciden las dos es en que los días de permiso y las facilidades dependen de la buena voluntad del equipo, y no de algo regulado y general. Todavía hay jugadoras que no pueden quedarse embarazadas, porque eso supondría su despido. «Una deportista, si quiere ser madre, tiene que plantearse muy bien cuándo. Si es tu profesión a veces eso echa para atrás; al final esperas, esperas ¿y quién te dice que más adelante, cuando te decidas, vas a poder tener hijos?»

Vía: Marca.com

¡Gracias Xiani por el aviso!