Durante los últimos años, y cada vez más, hemos sido testigos de ciertos avances de visibilidad LGBT+ en la pequeña pantalla. Hemos visto cómo algunos de nuestros personajes favoritos salían del armario. También hemos conocido nuevos personajes que formaban parte del colectivo. Obviamente, todavía queda mucho camino por recorrer. Por eso mismo resulta tan importante darse cuenta de los pequeños pasos que se van dando en esta dirección. Está claro que, dentro de las distintas orientaciones sexuales, la bisexualidad es la que peor representada está en el mundo audiovisual (con bastante diferencia). La serie Brooklyn Nine-Nine ya destacaba por la diversidad de los protagonistas (el capitán Holt, jefe de la comisaría, es un hombre negro y gay). Pero esta semana ha dado un paso más allá en la visibilidad del colectivo en su episodio ’99’.

Rosa Díaz era y es uno de los personajes más misteriosos de la serie: Díaz es la “chica dura”. Hasta el comienzo de la temporada estaba prometida a un tipo tan increíblemente raro como ella, Adrien Pimento, y solo había tenido relaciones con hombres. Sin embargo, gran parte del fandom tenía la teoría de que era bisexual. Pues bien: acertaron. Los guionistas de Brooklyn Nine-Nine parecen haber escuchado nuestras plegarias y han decidido por fin en la quinta temporada hacer canon la bisexualidad del personaje. Es posible que la salida del armario de Stephanie Beatriz, la actriz que la interpreta, hace unos meses, haya tenido algo que ver.

¿Cómo lo han hecho?

Esta semana, Rosa ha confesado a uno de sus compañeros que está saliendo con una mujer y que es bi. Y lo mejor es que lo ha hecho con toda la naturalidad del mundo, sin salirse de su personaje. Incómoda, sin duda, porque no le gusta compartir su vida privada, pero eso no es nuevo para ella. Ante el apoyo incondicional de su compañero, se ha abierto un poco más: “No dije nada porque no era asunto de nadie y porque no quería que las cosas cambiasen”.

Es maravilloso verla ser ella misma y que una serie muestre tan claramente que tener relaciones de larga duración con hombres no invalida la bisexualidad de ninguna mujer (y viceversa, por supuesto). Y, de paso, le pega una patada en la cara a la heteronormatividad (gracias, Brooklyn Nine-Nine). La conclusión que saco yo de esto es que hay mil millones de razones por las que amar y respetar a Rosa Díaz. Ser una mujer latina bisexual en el cuerpo de policía solo es una de ellas… pero es, sin duda, una importante.

De momento, ha sido poco lo que hemos descubierto. Pero en los próximos episodios, sin duda, sabremos más (¿tal vez incluso conoceremos a su nueva novia?). ¿Alguien más no puede esperar?