Corría el años 2001 (o igual era el 2002 o 2003, a saber) y por navidades me cayó eso que tanto ansiaba, la PSOne. Venía con un par de juegos, y uno de ellos era el Tomb Raider Chronicles. No es lo mejor de Lara Croft pero con todos los ingredientes que hicieron tan exitosa la fórmula original, para una pre-adolescente como yo era por aquel entonces, me pareció mindblowing. Y es que por primera vez estaba jugando como una chica. Como una chica muy badass que se adentraba sin pestañear en tumbas, cuevas y ruinas llenas de trampas y señores malos. Tomb raider fue el primer juego que me gustó de gustar gustar y Lara, con sus defectos y sus virtudes, y quizás por nostalgia, siempre será uno de mis personajes favoritos de la industria del entretenimiento.

Con el miedo de que volvieran a cagarla haciendo la típica adaptación de un videojuego, que es un eufemismo para decir mojón, me fui a verla, pero no tarde mucho en darme cuenta de esta iba a ser la adaptación que Lara tanto se merecía.

¿Es posible que haya visto la primera adaptación de un videojuego que valga la pena? Así es. Con una Alicia Vikander espectacular (Alicia, písame la cara, por favor), carismática y que lleva sobre sus hombros el peso de toda la película, Tomb Raider es una película de acción que funciona como tal, con todos los ingredientes para pasar un buen rato con un cubo gigante de palomitas. No deja que nos olvidemos de dónde viene su material original, pero en vez de ser un punto negativo, algunos de sus planos y escenas más videojueguiles no hacen más que darle emoción y la convierten en un producto muy entretenido y con mucho ritmo que hacen que las dos horas parezcan cinco minutos.

Esta Lara que vemos es la versión renovada de la Lara de siempre, la del reboot de 2013. Sin sus ya míticas pistolas, armada esta vez con un arco y una flecha y con unos pantalones más apropiados para irse a correr aventuras por sitios inhóspitos y llenos de insectos que sus shorts de toda la vida, por fin vemos a una Lara de verdad. A una Lara de la que quiero ver mucho más. Atrás quedó ya el objeto sexual con patas y sin personalidad que parece que está teniendo un orgasmo cada vez que da un grito mientras pelea. Y con guión coescrito por Geneva Robertson-Dworet, encargada de Capitana Marvel, prevista para 2019, mis ganas de ver a Carol Danvers surcando el cielo han subido hasta el infinito y más allá.

A pesar de esta reconversión de Lara en un #feministicon, seguimos sin ver muchas más mujeres durante la cinta y la propia Vikander se ha quejado de eso. Aunque como no se consuela quien no quiere, visto por el lado bueno, la película pasa el test de Bechdel, que ya me diréis vosotros lo difícil que puede ser eso, pues aún a día de hoy parece que mucho.

En conclusión, punto número uno, Alicia Vikander, písame la cara, por favor y gracias. Punto número dos, quiero la secuela para ayer.

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