Una vez más, como si viviéramos un Día de la marmota constante, la polémica salpica a una producción que debería estar protagonizada por un actor o actriz trans, y la productora decide que no, que mejor una cara conocida. En esta ocasión, Scarlett Johansson va a dar vida a una persona real ,Jean Marie Gill, un hombre a todas luces trans, que dirigió un imperio de prostitución y drogas en el Pittsburgh de los años 70.

El proyecto, titulado Rub & Tug, está dirigido por Rupert Sanders, con el que Johansson ya trabajó en Ghost in the Shell, otra producción que ya se vio envuelta en otra polémica, esta vez porque la protagonista de la película en el manga era asiática y, bueno, en vez de poner a una actriz asiática pusieron a Scarlett. Scarlett es la mujer en Hollywood que te lo hace todo.

La cinta mostrará, además de muchísimas actividades ilegales, la relación de Jean Marie con su novia, Cynthia, en lo que Deadline describe como un ‘fiero romance’, lo que en mi mente suena exactamente igual que ‘violento’, y me echa (más) para atrás de una manera atroz.

Cuando la prensa ha querido obtener declaraciones de Johansson, su respuesta ha sido “decidles que pueden preguntar a los representantes de Jeffrey Tambor, Jared Leto o Felicity Huffman”. A ver: es una manera muy poco digna de decir que la mierda que le tiran a ella no se la tiraron a los que vinieron antes, pero con lo que no cuenta Johansson, al parecer, es con que aunque los demás lo hagan mal, eso no la exime de ninguna culpa, y lo que mejor podría hacer sería decir “no quiero este papel, porque prefiero que lo haga una persona trans”. Eso sí sería apoyar a las personas trans, y no lo que va a hacer. En fin. A ver si esta es la última vez que tenemos que enfadarnos con esto.

Vía: Bustle