Uno de los libros que más nos ha gustado últimamente (entendiendo últimamente como los últimos años), es The Miseducation of Cameron PostEl libro, escrito por Emily M. Danforth, cuenta la historia de una chica que, cuando es descubierta enrollándose con la reina del instituto, es enviada a una clínica, con la esperanza de que las terapias de reorientación sexual la conviertan en heterosexual. El libro es crudo y duro, porque la situación lo es, pero a la vez destila un rayo de esperanza hacia todas aquellas personas que se puedan encontrar en la misma situación. Como muchas sabréis, el libro ha sido adaptado a la gran pantalla de la mano de la directora Desiree Akhavan, con Chloe Grace Moretz como protagonista, y mientras estamos esperando su gran estreno a nivel mundial, algunos críticos la pudieron ver en el pasado Festival de Sundance. Y es aquí donde Akhavan tiene mucho que decir.

La iraní se lamenta de las dificultades que se ha encontrado al ser una mujer y además bisexual, realizando una película con una protagonista lesbiana. Mientras que las películas con protagonsitas gays como The Imitation Game y Love, Simon tienen grandes lanzamientos, solo una película con una protagonista LGBT femenina se proyectó en más de 1500 cines: The Battle of the Sexes, protagonizada por Emma Stone, ganadora del Oscar, como Billie Jean King. En España vivimos un caso similar, con Disobedience estrenándose en su primer fin de semana en 18 cines, y Love, Simon en más de 200. 

The miseducation of Cameron Post ganó el U.S. Grand Jury Prize en el Festival de Sundance. Todas las películas que han ganado ese galardón han sido después presentadas a los Oscar, como WhiplashBeasts of the Southern Wild o Precious. Pero en el caso de la película protagonizada por Grace Moretz, los críticos, en su mayoría hombres, la han tachado de telefilm venido a más, y de algo propio de sobremesa, y la directora, en una entrevista a INTO, ha querido contestarles.

Un crítico dijo que sentía que era un telefilm. Otra persona dijo que era un especial de Lifetime. Creo que son respuestas muy influídas por el género, y que no se dirían de una película protagonizada por hombres. Creo que convertimos el género lésbico en un gueto, porque así nos sentimos seguras en él. Hay críticos hombres, y es muy chocante para mi qe estos mismos críticos tengan problemas para empatizar. Es divertido porque yo me he relacionado con hombres blancos y heterosexuales como una espectadora más toda mi vida y amando sus películas. Así que me parece muy loco que no puedan identificarse con un mundo que es diferente a ellos, pero con el que no han tenido relación. Crecí siendo enseñada a relacionarme con personas que tienen vidas que no reflejan la mía en absoluto.

Así que esto es lo que más me choca y lo que me hace pensar que fui muy inocente al pensar que todo el mundo se reflejaría en la película del modo que yo lo hago. Es terrible fijarse sólo en la negatividad, pero cada director lo hace, y hay también mucha positividad ahí fuera. Es sorprendente y encantador, pero cuando eres tan egoísta como yo, me quedo con todo. Tú piensas: «Estoy sola en el mundo y nadie me entiende».

Una de mis escritoras favoritas, Dana Schwartz, estaba hablando sobre el hecho de que cuando salió su libro, todos estos críticos lo mencionaron como un «placer culpable» porque era una mujer que hablaba de su subjetividad emocional. Me parece que es el mismo tipo de respuesta, una forma de distanciarnos de tener que sentir empatía con otras personas. Esta no es solo una historia LGBTQ, sino que es una mujer dirigida por una mujer de color.

¿Han sido estos obstáculos un problema a la hora de distribuir esta película?

Desde Sundance, pasaron dos meses hasta que conseguimos distribuidora. Si esta película hubiera sido sobre el mismo asunto, pero dirigida por un hombre blanco y heterosexual, y sobre un chico, hubiera sido distribuida por Focus, con un estreno amplio en todo el país. Los hechos son los hechos. 

Vía: INTO