A todas nos encantó Carol. La adaptación de la novela de Patricia Highsmith El precio de la sal, llevada a la gran pantalla por Cate Blanchett y Rooney Mara se ha convertido en un clásico instantáneo ya no solamente del cine lésbico o LGBT, sino del cine como concepto general. Pero, como siempre, ha tenido que venir un señor a romperlo todo y a dejarnos mal cuerpo con las noticias de hoy. The Hollywod reporter, medio estadounidense dedicado al mundo del cine, ha publicado una pieza en la que se habla sobre cómo el movimiento Me Too, y el cambio en las actrices, ha propiciado que ahora las escenas de sexo se graben de manera mucho más controlada e íntima, por la propia protección de las protagonistas, y nombra un hecho en el que, hasta ahora, no habíamos caído: si en Carol hay una escena de sexo, es posible que hubiera escenas inéditas o descartes. Pero, ¿qué ha pasado con ellas?

Según The Hollywood reporter, cuando una escena, y más si es material sensible como ese, no se usa, deben hacerse esfuerzos por destruirlas. La realidad nos indica que la mayoría de veces esas cosas acaban en YouTube. Pero el medio indica que hay fuentes que afirman que las tomas perdidas de Carol, en las que se podía ver desnudas a las dos actrices, lejos de ser borradas fueron conservadas personalmente por Harvey Weinstein, distribuidor de la cinta.

En mayo de este año Cate Blanchett contaba, a raíz de su participación como presidenta del jurado del Festival de Cannes, que su relación con Weinstein había sido nefasta.

Me decepcionó cuando Harvey apareció como productor de Carol. No pensaba que él hubiera entendido o apoyado la película anterior de Todd (el director) I’m not there. Empezaba a oler mal a su alrededor. Creo que que Carol estuviera asociada a él no ayudó en taquilla. Yo no hice lo que él esperaba que hiciera. La última vez que miré, la violación era un crimen. Creo que es realmente importante que la gente pase por un sistema judicial.

Vía: Out

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