Rafiki, la primera película keniata en estrenarse en Cannes, tiene un argumento que nos es familiar: Kena y Ziki son dos chicas que anhelan ser algo más que amigas. A pesar de la rivalidad política entre sus familias, las chicas se resisten y siguen siendo amigas cercanas, apoyándose unas a otras para perseguir sus sueños en una sociedad conservadora. Cuando el amor florece entre ellas, las dos chicas se verán obligadas a elegir entre la felicidad y la seguridad. Hasta aquí, una pelicula romántica más, es verdad que entre dos mujeres, pero nada que debiera merecer censura. Pero el gobierno de Kenia piensa diferente, y prohibió su estreno en este país porque se centra en una historia de amor LGBT, que según el gobierno es una “clara intención de promover el lesbianismo”. Vi una película de lesbianas y me hice lesbiana, vi Cars y me volví un Citroen Cactus. 

El caso es que su directora, Wanuri Kahiu, quiere que la película compita en la carrera a los Oscar, y por eso ha demandado al Kenya Film Classification Board (KFCB) y al Fiscal General de Kenia por no permitirle estrenarla en el país, un requisito obligatorio para presentarla a los premios de la Academia. Kahiu argumenta que, al evitar la distribución de Rafiki, la junta de clasificación violó varios artículos de la constitución que protegen la libertad de expresión y la libertad de expresión creativa. El plazo para presentar la cinta a los Oscar termina el 30 de septiembre, así que en pocos días sabremos en qué queda todo este asunto.

Vía: Buzzfeed