Hace dieciséis años, que se dice pronto, toda una generación de croquetas se quedó fascinada con Quiero ser como Beckham, la película que nos dio a conocer a Keira Knightley y que, sobre todo, nos hizo soñar con algo que hasta entonces era tan raro como la venida del cometa Haley: un posible final en el que las dos chicas acababan juntas. No sucedió, vale, pero es que TODO indicaba que iba a ser así, y de hecho hay una teoría muy extendida que afirma que el guión original planteaba que  Jules y Jess nos dieran una alegría. Ahora, la protagonista de la cinta ha dado una entrevista con motivo del estreno de Colette, y le han sacado a relucir, por aquello del croqueteo, la posibilidad de una secuela de la película. Su respuesta no deja lugar a dudas: ella sabe lo que necesitamos.

Joder, ¡Sí!. Sería increíble. Creo que las protagonistas deberían acabar siendo pareja. Sería genial. Necesitamos esa secuela.

Si las protagonistas vuelven a ser Keira y Parminder Nagra yo creo que nos da un parraque a todas. Ojalá este proyecto salga adelante, como muchos otros que salen así, por casualidad, y terminan ocurriendo. Por cierto, en la misma entrevista a Pridesource, Nightley habló de aquella vez que, siendo adolescente, besó a una amiga con la que fue a su baile de graduación. La historia es muy guay: Emily era modelo, había estado por la mañana haciendo una sesión de fotos y apareció con un traje masculino, con corbata incluída. Las dos se hicieron una foto, como el resto de parejas del baile, con la diferencia de que a ellas le dijeron que eso era «desagradable».

Cuando eras adolescente, te dijeron que tu beso a tu amiga lesbiana con la que fuiste a la graduación no era apropiado. ¿Qué te enseñó esa experiencia sobre la discriminación a la comunidad LGBT, y cómo te ha influido para ser una aliada?

Pensé en ese momento que era una chorrada. ¡Una chorrada! No pusieron nuestra foto en el mural con todas, porque no les pareció apropiado. No estoy segura de que esa experiencia particular me influyera. Recuerdo pensar que era estúpido, y pensaba, como ,o he hecho siempre, que la discriminación contr cualquier persona por su orientación sexual es sumamente ridículo. Es como crecí, y nunca me he cuestionado los derechos para las personas LGBT. Así que sí, fue un gran momento, pero no creo que fuera una revelación para mi. Siempre he tenido familia y amigos LGBT, y las personas de esta comunidad siempre ha estado a mi alrededor a lo largo de mi vida, y han sido amigos maravillosos.

Vía: PrideSource