InicioActualidadLas compresas de tela no son cosa del pasado, sino el futuro

Las compresas de tela no son cosa del pasado, sino el futuro

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A estas alturas, tras tropecientas reseñas por aquí en HULEMS y otras tantas en mi blog, ya me conocerás un poquito como para saber que yo estoy reinventando mi regla constantemente. Cada mes. Te lo juro, cada mes pruebo una cosa diferente y creo que estoy muy muy cerca de encontrar la mejor manera de vivir mi menstruación.

Pero bueno, vamos a lo que hoy nos ocupa: las compresas de tela. Antes de nada te voy a contar por qué me interesé por ellas. Básicamente se debe a tres motivos que para mí son superimportantes:

  1. Estaba cansada de que, cada vez que utilizaba una compresa desechable, me produjera picores y rozaduras. Ya bastante tenemos con los dolores menstruales y la incomodidad para sumarle esto.
  2. Buscaba un modo de evitar la enorme cantidad de químicos que llevan las compresas convencionales (si te paras a pensarlo, un paquete de compresas está más perfumado que la ropa nada más salir de la lavadora).
  3. Quería generar menos residuos.

Así que vi por ahí que había varias marcas españolas que confeccionaban compresas de tela de algodón orgánico, con materiales que respetan el cuerpo, y me dispuse a probarlas. He usado las compresas de tela de dos marcas. Primero hablaré de las compresas en general y luego me centraré en las diferencias entre ellas.

Voy a adelantarte mi veredicto final, porque es que además el título te daba el gran spoiler. La experiencia con las compresas de tela ha sido inmejorable. No dejo de preguntarme por qué no les di una oportunidad antes, porque al igual que las compresas desechables, son absorbentes, transpirables e impermeables.

Una de las primeras cosas que noté al usarlas es que son flexibles, a diferencia de las compresas convencionales que muchas veces son rígidas por los materiales que las forman. Como llevan dos botoncitos o clips, también se adaptan a la ropa interior, dependiendo de si es más estrecha o más ancha.

Imagen proporcionada por Aguas de luna

Y oye, dime una cosa, ¿no te ha pasado mil veces que te colocas la compresa y resulta que está demasiado arriba o demasiado abajo? Y como están pegadas, luego ya no puedes moverlas. A mí me da una rabia que no te imaginas. Con las de tela no te pasará más, porque no van pegadas sino que se abrochan los clips de forma muy simple. Si se baja, tiras de ella hacia arriba.

La tela de la que están hechas es muy agradable para la piel en general y para la vulva en particular. Nada de picores y mucho menos de rozaduras que solían causarme las alas de las compresas convencionales. Es un tejido muy suave diseñado para que absorba el flujo menstrual, sin secretos.

Y ahora llega el temido momento: ¿y para lavarlas qué? Pues no es ningún drama, corazones. Nada más quitármelas las lavo a mano con agua fría y un poco de jabón y luego las meto en la lavadora. Si todavía no tengo que poner una lavadora las dejo en remojo en agua fría. Así de fácil. Es exactamente lo mismo que requieren las Cocoro, así que te sonará este método. Recuerda no usar suavizantes ni lejía, a menos de 35 grados en la lavadora y sécalas al sol en la medida de lo posible.

Para estar fuera de casa, es evidente que una compresa desechable resulta más cómodo. Yo lo que hago es llevarme las compresas limpias de repuesto bien dobladas por si tengo que cambiarlas y, las usadas, las doblo y las guardo en una bolsita. Luego me ocupo de lavarlas y listo. Habrá personas a las que les parecerá un mundo, pero a mí me cuesta muy poco hacerlo así si de este modo reduzco el impacto ambiental y evito los químicos dañinos. 

No obstante, también he de decir que uso las compresas de tela principalmente para los días de menor sangrado o bien en combinación con la copa menstrual. Mis favoritas son la FUN y la Eureka!, y por la noche me pongo las Cocoro o las compresas de tela por si acaso hubiera algún escape.

Ahora te enseño las dos que he probado. Por un lado, las de Tres Amapolas. Y, por el otro, las de Aguas de luna.

Tres amapolas

  • Diseño moderno y superbonito, se puede elegir
  • Tela de popelín, algodón orgánico, muy fina. Da una sensación de frescor.
  • También tienen compresas de tela de franela y de toalla
  • Tienen compresas para distintos tipos de absorción
  • Fáciles de plegar
  • Viene con unas instrucciones muy completas que te explican cómo debes cuidarlas

Hazte con tus compresas Tres amapolas AQUÍ.

Aguas de luna

  • Diseño con patrones de estilo nórdico
  • Tela de algodón ecológico, algo más gruesa
  • Tienen packs (como el mío) que incluyen una compresa de cada tamaño y una bolsita para guardarlas
  • Tienen compresas para distintos tipos de absorción
  • Llevan una etiqueta que indica qué absorción tiene cada compresa
  • Packaging de papel reciclado biodegradable 100%
  • Viene con unas instrucciones muy completas que te explican cómo debes cuidarlas

Hazte con tus compresas Aguas de luna AQUÍ.

En fin, recomiendo las compresas de tela para todas aquellas personas preocupadas por el planeta que quieran evitar químicos. Pero sobre todo, creo que son la solución ideal para lxs que llevan una vida más ajetreada y pasan tiempo fuera de casa (otras opciones ecológicas no favorecen tanto la comodidad, imagínate tener que cambiarte de bragas cada vez que haga falta). ¡Merece la pena darles una oportunidad!

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