¡Hola, croquetillas! Hace tiempo pensé en hablar en esta serie, pero se me olvidó hacer la reseña, porque no la apunté en mi agenda de artículos ni hice el borrador pertinente.

Este anime tiene algo de shoujo ai, muy ligero. Pero lo principal es que tiene personajes femeninos potentes, complejos y bien definidos. Hoy toca hablar de una serie muy rara, muy bizarra, pero muy bien hecha que hay que saber apreciar. Este anime me lo vi porque me convenció un amigo. Tiene un factor ecchi que suele echarme mucho para atrás, pero en esta serie se perdona esa muestra de carne totalmente gratuita, porque la trama lo compensa.

Para hablar de la serie hay que explicar su universo, cómo funciona el mundo donde se desarrolla la acción. Es un mundo donde hay ropa normal y ropa no tan normal, que te da poderes y fuerzas. Con esa circunstancia de la ropa, la gente está dividida en clases. La ropa que lleven va ligada al rango. La escuela de la ciudad se rige por un sistema en el que los alumnos pelean entre sí, quien gana más peleas sube de categoría, haciendo también ascender a su familia, a quien se le asignará mejor vivienda y mejor puesto de trabajo a los padres. Sí, todo muy normal. Esto se va explicando poco a poco. De esta forma, los alumnos débiles viven en los suburbios y los poderosos en la élite. Por eso, los alumnos se organizan en clubes para subir de posición.

En toda esta jerarquía hay tres chicas, las protagonistas. Hay bastantes personajes secundarios molones e importantes, pero ellas tres son las fundamentales para la trama y por los valores que aportan desde el punto de vista del feminismo. Primero va Ryuuko Matoi. Es de la plebe. Llega al instituto para encontrar a la asesina de su padre, quiere venganza. Lleva un traje especial y la media tijera con la que mataron a su padre. Es una persona muy fuerte y causa estragos con su traje, pero le cuesta adaptarse a ese estilo de lucha.

Satsuki es la presidenta del consejo y dueña del instituto. Ryuuko cree que ella mató a su padre, y ella no lo negará en ningún momento. Satsuki es la que ha creado el sistema de castas. Ella también tiene un traje especial que le da mucho poder.

La tercera en discordia es Mako, todo un personajillo. Conocerá a Ryuuko cuando llegue a la escuela y la acogerá en su familia. Es la fan número uno de Ryuuko y tiene mucha gracia con los discursos y razonamientos que hace.

Dicho esto, mi resumen rápido sin spoilers, sería que Ryuuko llega a la escuela buscando a Satsuki para matarla. Para llegar a ella tendrá que pasar por otros clubes y el resto del consejo de estudiantes. Pero Ryuuko no está sola tampoco. Tiene a Mako y la ayuda del profesor Aikurou, que es un miembro infiltrado de la asociación terrorista “playa nudista”.

Pero nada es lo que parece en esta historia. Cada dos por tres tendremos un giro argumental, sin ser lioso, que irá mostrando diferentes puntos de vista. Con la tontería te mantiene enganchada hasta el final. Es una trama elaborada pero no liosa ni pesada de seguir. Los personajes están bien definidos y tiene varias lecciones morales gratuitas. Es cierto que tiene un componente ecchi que puede sobrar bastante, pero en esta serie es lo de menos. Aparte de que tiene mérito la de coñas que lleva la serie con la trama tan chula. Es como añadidos para distraerte un poco pero luego te sorprende con ese giro argumental que no te esperabas.

Me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir

¿Por qué la recomiendo? Porque las tres chicas son la caña, el consejo estudiantil es un poema, la serie está muy trabajada a muchos niveles, te ríes mucho con ciertas cosas y la historia no te deja indiferente. Aunque el shoujo-ai sea leve, pero detalles curiosos y evidentes. Mako es bastante directa con Ryuuko, y al final de la serie hay cita y todo.

Nos vemos en una semana en otra reseña, que ya podré empezar a comentar la nueva temporada, supongo y espero.

¡Gokigenyou!