Aves De Presa 1, Hay una lesbiana en mi sopa

He de reconocer que, así de primeras, Aves de presa no me supo entrar mucho por los ojos. El tráiler ni fu ni fa y no es que fuese la película que más me llamase la atención, que digamos. Estuve hasta dudando de si ir a verla al cine o esperar a verla cómodamente en mi casa bajo mi mante de Frozen. Finalmente, los comentarios positivos en redes sociales y de mi crítica de cine de confianza, es decir, mi hermana, consiguieron que moviera mi culo del sofá hasta la sala de cine.

Y menos mal que fui a verla, también os digo, porque me hubiese arrepentido no haberla podido ver en pantalla grande. Aves de presa es todo lo que le pido a una película de superheroínas.

Los hechos tienen lugar post Escuadrón Suicida. ¿Que no la habéis visto? No. Pasa. Nada. Yo os pongo en antecedentes. Harley y Joker estaban juntos en plan romántico (o algo así). Gracias a la Diosa, dejan esa relación toxiquísima. Harley decide pasar página, y ahora que está soltera, quiere pasárselo bien, beber, y liarla pardísima. Todo correcto por aquí.

Aves De Presa 2, Hay una lesbiana en mi sopa

Lo primero que llama la atención, al poco de comenzar la película, es el cambio de registro de Gotham. Estamos acostumbradas a ver una Gotham oscura, dramática e intensa en Batman y Batwoman. Aquí, es todo lo contrario. Tiene color, vitalidad, y más personalidad que nunca. Aunque tampoco os creáis que por ello el índice de criminalidad es más bajo.

Aves de presa supone un soplo de aire fresco en un género que, poco a poco, tiene que ir pensando en dejar atrás las mismas historias que nos llevan contando una y otra vez desde hace más de diez años. Es agradable ver una película en la que toda la voz cantante la llevan, tanto delante como detrás de las cámaras, las mujeres. Un grupo de mujeres diversas, además. Hay hasta una croqueta, yay! Y es que eso se nota. DC debería empezar a considerar en poner todo su universo cinematográfico en manos de las señoras porque, claramente, son las que mejor están consiguiendo vender el pescado.

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La película, divertídisma de principio a fin (nunca me había reído tanto con un sandwich de queso) consigue redimir a la versión de Harley Quinn que conocimos con Escuadrón Suicida. Así que, no os dejéis influir por los comentarios y reseñas negativas que podáis ver. Quién iba a sospechar que la mayoría procederían de señores. QUIÉN. Hacedme caso. Es entretenidísima, girl power hasta los topes, una banda sonora para salir del cine y ponerse en bucle y un ritmo de diez. ¿Necesitáis algo más?