Si me sigues desde hace un tiempo ya debes de saber que soy 120 % clitoriana. Igual que la mayoría de personas con clítoris, necesito estimulación para alcanzar el orgasmo. Eso no significa que no disfrute de la penetración, sino que no es suficiente para el clímax. Es por ello que los juguetes eróticos para el clítoris me encantan y me divierten un montón. Y, si has leído mis reseñas de los últimos años, sabrás que hay una marca que me tiene cautivada en este sentido.

A mi modo de ver, Zumio ha dado con un juguete erótico perfecto desde todas las perspectivas: diseño, manejo, comodidad. Pero, sobre todo, cumple su función: estimular mi clítoris como ningún otro. En esta ocasión te hablo del último juguete que se unió a la familia, Zumio I.

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Físicamente, los cuatro Zumio parecen iguales y funcionan con un mismo sistema, solo cambia la punta. En lugar de vibrar hacen rotaciones muy pequeñas que son como aleteos. Una vez en uso, no da la sensación de que sea diferente a la vibración, pero yo lo he notado en que no me sobrestimula como lo haría un masajeador y en que los orgasmos son más intensos.

La peculiaridad de Zumio I, además de este color turquesa tan bonito, es la punta en forma de cucharita. Eso hace que la estimulación sea algo menos precisa y más difusa que la de sus compañeros. El movimiento que recrea, de hecho, es elíptico, mientras que el último que probé, el E, tiene un movimiento en círculos. Parece que va a ser imperceptible, pero la diferencia entre uno y otro se nota bastante. Cuando quiero tomarme mi tiempo uso Zumio I, cuando quiero que sea rápido utilizo Zumio E.

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Zumio I, además, juega con la presión. La tecnología SpiroTip™ hace que pulse unas 200 veces por minuto y, según cuánto acerquemos el juguete a la piel, se intensifica la sensación. Por tanto, también es ideal también para otras zonas erógenas y no tan erógenas del cuerpo, sobre todo para descubrir nuevos lugares de placer. ¡Incluso en pareja!

Por supuesto, Zumio I es resistente al agua, y te sugiero que lo pruebes en ese medio, ya que es recargable y está fabricado con silicona médica y ABS. Es muy agradable cómo las ondas se entremezclan con la sensación del agua.

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La interfaz no podría ser más intuitiva: botón de encendido y apagado, + y -. Tiene 8 velocidades, aunque no suelo pasar de la tercera o la cuarta con Zumio I. ¡Ah! Y pulsando el botón de encendido durante 10 segundos se activa el modo viaje para que no se ponga en marcha cuando no debe hacerlo.

Con respecto al packaging, se ha reducido al máximo y es más sostenible. Me encanta que en los modelos posteriores hayan añadido un capuchón para taparlo, porque facilita mucho el transporte. También viene con la base de carga, que es comodísima para dejarlo apoyado allí, y el cable. Otra cosa que me encanta de Zumio I es que es discreto y no pesa.

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Sobre el precio, está en el rango de productos de gama alta. Eso sí, me parece una de las mejores inversiones que se puede hacer en juguetería erótica.

En resumen: cualquier Zumio es una apuesta segura. Zumio I está pensado para aquellas personas que disfrutan de una estimulación precisa pero más suave, o que sienten más sensibilidad en el clítoris. Junto a un diseño innovador, un funcionamiento impecable y esas rotaciones elípticas, escala posiciones en mi ranking de juguetes eróticos.

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