Image 8, Hay una lesbiana en mi sopa

Una de las últimas apuestas de Netflix, que como plataforma que opera en España debe tener un tanto por ciento de ficción nacional, es un paseo entre el drama y la emoción, sazonado con mucha risa y situaciones reconocibles. Hablo de Las de la última fila, una serie a la que debes dar una oportunidad, si es que no la has visto ya.

Sara (Itsaso Arana), Alma (Mónica Miranda), Carol (María Rodríguez), Leo (Mariona Terés: Tía, perdona la turra que te di ese día a la salida del Fraguel), y Olga (Godeliv Van den Brandt) son cinco amigas que, como muchos grupos, hacen juntas un viaje al año. Pero esta vez es especial, porque a una de ellas le han detectado un cáncer, y ante unas perspectivas no demasiado halagüeñas, se embarcan en esta aventura anual antes de que comience con sus ciclos de quimioterapia.

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Dentro de esta historia de amistad, encontramos a Alma, una influencer lesbiana que está pasando por un bache en su relación. Junto a su pareja han intentado tener hijos, pero de momento los resultados no son los deseables. Toda su vida ha vivido su orientación sexual de manera abierta y sin complejos, pero sin olvidarse que la persona que le hizo darse cuenta de que era lesbiana es su amiga Sara. Este viaje, demás de físico, también es espiritual, porque pocas cosas serán iguales cuando el periplo llegue a su fin.

Daniel Sánchez Arévalo (Azul oscuro casi negro) es el director de esta miniserie, la primera en la que se embarca. En principio está concebida como eso, como una historia cerrada, así que disfruta de sus seis episodios porque parece poco probable que haya una segunda temporada.

Vía: Netflix