
Estos días estoy muy contenta porque mi Twitter es todo el rato mis cosas favoritas: nostalgia, música pop y salseo. La excusa visible es la cancelación del especial por el 30 aniversario de las Spice Girls que preparaba Netflix, pero lo que realmente ha reventado el timeline es el viejo episodio que une a Mel B y Geri Halliwell: un encuentro íntimo en los inicios del grupo que durante años fue rumor, chascarrillo pop… y que Mel B terminó confirmando. Mi amigo Peibols, probablemente la persona que más sabe de las Spice Girls del mundo, ya me contó esta historia, aderezada con episodios de Geri en las fiestas de San Lorenzo de Huesca y la deriva política que ha tenido la cantante últimamente, hace meses, pero creo que es el momento de contarlo todo bien (y si me dejo algo, me lo dices).

Para entender por qué medio mundo está descubriendo ahora esta historia hay que volver a 2019, cuando Mel B concedió una entrevista en la que, con absoluta naturalidad, confirmó que ella y Geri tuvieron una relación sexual durante los primeros años de la banda. No lo narró como un romance secreto ni como una historia épica, sino como algo espontáneo entre dos veinteañeras que vivían juntas, compartían giras, éxito repentino y una intensidad emocional difícil de explicar si no la viviste. Según explicó, ocurrió en la época en que las Spice convivían estrechamente antes de convertirse en el fenómeno global que fueron después, y tras el casting que hizo que la banda naciera. Fue un momento íntimo puntual, sin continuidad sentimental, que ambas habrían tomado con humor. Mel B incluso comentó que después se rieron y siguieron adelante como si nada.
La historia no fue lo ocurrido en los noventa. La historia fue contarlo décadas después.
Durante años, los tabloides británicos alimentaron rumores sobre la cercanía entre ambas, pero nunca hubo confirmación. Cuando Mel B habló abiertamente sobre su bisexualidad y sobre este episodio concreto, la historia dio la vuelta al mundo. La prensa sensacionalista explotó el titular, reavivando un episodio del pasado que Geri nunca había hecho público ni había mostrado interés en comentar. Geri, que ahroa está casada con un ultra millonario relacionado con el mundo de la fórmula 1, optó por el silencio. Una estrategia que muchas interpretaron como deseo de proteger su vida privada actual, su familia y una identidad pública muy distinta a la de la veinteañera pelirroja que gritaba Girl Power en los noventa.
Ahora imaginemos el contexto actual: un especial aniversario con entrevistas profundas, archivo personal y periodistas deseando preguntar lo que todo el mundo quiere saber. El asunto iba a salir., era inevitable. Y hay quien no está por la labor, así que adiós especial. Treinta años después del fenómeno que cambió la cultura pop (y 14 después de que todas GRITÁRAMOS al verlas salir en taxis en los Juegos Olímpicos de Londres), la conmemoración la vamos a hacer todos en nuestras casas o pidiendo el inevitable Wannabe en un bar, porque otra cosa… difícil.

