
Croquetas, hagamos memoria. ¿Cuántas veces os habéis enamorado de una pareja de chicas en una serie y, a mitad de temporada, ya estabais con el estómago encogido esperando la desgracia? El accidente, la bala perdida, la enfermedad que nadie vio venir. Nos han matado a tantas lesbianas en la ficción que el tropo tiene hasta nombre propio, “bury your gays”, y a estas alturas lo vemos venir antes que el propio guion. Así que cuando vimos que a una webserie española la estaban presentando con la frase “aquí no muere ninguna lesbiana”, ni lo pensamos. Se llama Visibles, es independiente, está rodada en Barcelona y se puede ver gratis en YouTube.
Detrás está Vero Basku, que la ha creado y dirigido, y la produce Visual Story Productions, que la va publicando en su canal. El proyecto lleva tiempo cociéndose: hace unos meses colgaron un capítulo cero, “La Promesa”, de poco más de cinco minutos, que ya pasa de las 100.000 reproducciones, y el 27 de septiembre de 2026 se estrenó por fin la primera temporada. Son seis episodios y sale uno nuevo cada domingo. Ya podéis ver “Su nada es mi todo”, “El casting” y “Maternidad compartida”, que duran entre once y veintidós minutos, así que ponerse al día os va a llevar (lamentablemente) menos que una tarde de sofá.
La historia arranca con Eider, una cineasta independiente con un sueño muy concreto: rodar su propio proyecto. La productora a la que se lo presenta lo rechaza con un argumento que nos sabemos de memoria: su historia “no es universal”. En lugar de guardar el guion en un cajón, Eider decide sacarlo adelante por su cuenta, fuera de la industria, con Vega a su lado desde el principio y el apoyo de Pau. En ese empeño acaban juntándose siete mujeres cuyas vidas, sueños y relaciones se van enredando dentro y fuera del rodaje. Entre ellas están Noa y Dani, cuyos caminos se van acercando sin que ninguna de las dos sepa todavía hasta qué punto se van a cruzar. La propia productora habla de un viaje de autodescubrimiento, profesional y personal, con amigas y amores que atraviesan sus propios cambios, y promete alejarse de los clichés de siempre.
No es casualidad que llegue en formato web. Durante años, internet ha sido el sitio donde la ficción sáfica encontraba hueco cuando la televisión no se lo daba. Carmilla es el ejemplo que todas tenemos en la cabeza, pero hay muchas más, casi siempre con poco presupuesto y muchísimas ganas detrás. Visibles se apunta a esa tradición desde aquí, y eso se agradece. Y ojo al título del tercer episodio, “Maternidad compartida”, que ya deja intuir que la webserie quiere ir más allá del flechazo y asomarse a la vida en pareja, a las familias y a todo eso que viene después del primer beso y que la ficción casi (casi) nunca se molesta en contar.
El reparto merece capítulo aparte. Eider tiene la cara de Ana Gago, actriz mallorquina afincada en Barcelona a la que hemos podido ver en el largometraje La llum d’Elna, en series como Amor de cans (IB3) y El otro lado (Movistar+). Ella misma ha contado que, como mujer bisexual, este proyecto le hace especial ilusión, y más aún porque lo comparte con Lea Marks, su amiga desde que eran niñas y coincidían haciendo teatro. Lea es Vega, y su personaje anterior fue Inge en Tal vez, la película de Arima León, para la que ella misma avisó a las lesbianas de que se fueran preparando. Normal que nos haya caído bien de entrada.
Pau es Núria Mercader, formada en el Eòlia, a la que hemos podido ver en Com si fos ahir, de TV3. Dani es Sara Ibarz, licenciada en teatro musical por la ESAD de Murcia, que ha trabajado en La que se avecina. Y Noa es Marina Mustarós, que llega a la interpretación desde la música y los musicales y ha participado en el largometraje Rebvelado, de Albert Navarro y Anna Moore. Completan el elenco Meri Anglés, que da vida a Alex, Beatriz Martínez y Jose Miguel Madueño.
Ahora viene la parte importante, croquetas. Una webserie independiente en YouTube no tiene detrás una campaña millonaria. Tiene a su público. Cada reproducción, cada me gusta, cada suscripción y cada comentario sirven para demostrar que hay gente esperando historias así, y eso es lo que puede abrir la puerta a una segunda temporada. Si queréis más ficción como esta, verla y compartirla es la forma más directa de pedirla. Así que ya sabéis: para un día tonto, una tarde de lluvia o esa noche en la que no os apetece nada que dure más de veinte minutos, Visibles es la opción. Algo rico para picar, YouTube en la pantalla y, por una vez, el corazón tranquilo.



